El capitán y goleador de San Luis de Quillota se viralizó por sus locuras bajo la lluvia
Cuando hay que molestar, molestamos; cuando hay que trabajar, trabajamos, dice el crack del puntero de la Primera B.
«Normalmente me tiro al agua cuando llueve, alguna payasada hacemos, pero jamás la habíamos grabado. Como vi que llovía fuerte y corría el barro, se me ocurrió la idea y la hice. Justo estaban todos cerca riéndose. Después de eso entré al camarín, ya iba mojado con barro, veo el champú y se me ocurrió de nuevo hacer algo. Me eché champú y salí porque justo donde terminaba el techo, llegaba harta agua. Estaban todos cagados de la risa. Fue un momento bien chistoso», cuenta Parada.
Los videos comenzaron a circular en redes sociales y portales deportivos durante la tarde y al delantero le reventaron el celular a punta de notificaciones y mensajes. «Jamás pensé que iba a tener esa trascendencia, pero, al menos fue algo positivo que muestra un poco también la interna, de lo que es este grupo de San Luis», dice.
¿Se definiría como el bromista del plantel, Sebastián?
«Mira, tenemos un grupo bien agradable. Estoy yo, Martín Carreño, el Gonzalo Bustos, somos como el grupo más reducido que andamos molestando, haciendo bromas, y todo el camarín se ríe. Siempre he sido de estar haciendo bromas o tirando la talla. Siempre he tenido como esa chispa de andar molestando y riéndome».
¿Y en el colegio era el típico que tiraba chistes al fondo de la sala?
«Sí, jajajá. Incluso afuera del fútbol, cuando nos juntamos con amigos de la vida, también soy así. Siempre he sido como el payaso del grupo. Igual, obviamente, respetando los tiempos. Cuando hay que molestar, molestamos; cuando hay que trabajar, trabajamos».
Parada nació en Quillota hace 26 años y, salvo un breve préstamo en Curicó Unido durante 2024, ha desarrollado toda su carrera en San Luis. Antes de llegar a las divisiones menores del club, dio sus primeras patadas a la pelota en Juventud El Bajío, el club de su barrio.
«Como a los 10 años, mi abuelita Verónica quería que empezara a jugar en San Luis. Ella habló justo con un profe y dio la coincidencia que ella me llevaba a entrenar. Ahí partí en San Luis. Después en la Sub 11, que es como más competitivo, empecé a entrenar en cadetes. Fue mi abuelita la que me llevaba a entrenar, pero el apoyo de toda la familia siempre ha estado. Todos han estado muy presentes para ayudarme a viajar o ir a verme en los partidos», explica el goleador.
A los 16 años, Parada subió por primera vez al plantel profesional bajo las órdenes de Miguel Ramírez. Más tarde llegó el debut en Primera División y después el descenso del equipo. «Ahí partió esta travesía que no ha parado. Desde que el club se fue al descenso hasta ahora que está la ilusión de ascender», dice el quillotano.
Hoy es el capitán del San Luis que dirige Humberto «Chupete» Suazo, aunque reconoce que durante estos años tuvo posibilidades de partir a Primera División. «Por diferentes circunstancias no se dio. Hoy en día, con la temporada que se ha hecho en lo grupal y personal, creo que se abren puertas que hay que aprovechar. Y también, obviamente, está la posibilidad de hacerlo con San Luis en Primera División, algo que hace mucho tiempo venimos buscando. Estamos muy cerca de lograrlo», asegura.
¿Qué significa llevar prácticamente toda tu carrera en el mismo club?
«La gente me reconoce eso. Siempre intento contagiar a mis compañeros con lo que significa este club, como uno ya lo conoce. Estar cerca de lograr un objetivo me llena de orgullo, porque miro hacia atrás y creo que ha valido la pena el trabajo. Hoy día soy capitán y eso se refleja también en la cancha. Ha sido un largo camino que me ha tocado recorrer, pero también con miras hacia el futuro. Quiero seguir escalando. Creo que me pilla en un gran momento para afrontar lo que pueda venir más adelante».
Fuera de la cancha sigue ligado al mismo barrio donde comenzó. Los sábados suele ir a ver a Juventud El Bajío y también acompaña a su hermano cuando juega. «Soy bien familiero. Me gusta estar harto con mi familia, salir a la playa, tomar mate. Mi pareja se llama Macarena, estamos juntos desde los 13 años. Tenemos dos hijos, Maximiliano, de cinco años, y Antonella, que cumplirá cuatro a fines de octubre. También soy de juntarme con mis compañeros a comer un asado, a compartir. Normalmente soy yo el que organiza y nos juntamos con nuestras parejas, con quienes tenemos un buen grupo», cuenta Parada.


