Javiera Escobar vive en el edificio de Providencia donde delincuente escaló por las jardineras
Ella se estaba quedando dormida cuando se dio cuenta de que había un intruso en su hogar.
A las 2:05 de la madrugada de este martes un insólito diálogo se desarrolló en el living de un departamento, ubicado en el sexto piso de un edificio en la calle La Concepción, en Providencia.
Dueña de casa: «¿Quién eres?, ¿cómo entraste?, ¿qué estás haciendo aquí?».
Ladrón de 17 años: «Vengo del séptimo piso, me intentaron asaltar».
La abogada Javiera Escobar relata que poco antes de esa hora, cuando se estaba quedando dormida, notó que la luz del living se prendía. «Miro hacia la puerta del dormitorio y veo que se asoma un personaje».
El sujeto en cuestión era un muchacho de 17 años, con antecedentes por hurto, que ingresó al edificio cerca de la medianoche del lunes. Engañó al conserje, diciéndole que era sobrino de un residente. Entró a un departamento del sexto piso y por la jardinera que rodea el edificio y que mide menos de un metro de ancho, llegó a otro. Ambos se encontraban sin moradores.
Al departamento de Javiera accedió también por la jardinera y entró por una ventana del living.
«Por un momento pensé que podía ser mi papá, pero me di cuenta altiro que no era él, y me quedé unos segundos tratando de asimilar lo que estaba pasando. ¡Hay una persona que no conozco en mi departamento! Fui al living y él había apagado nuevamente la luz», cuenta.
Qué valiente.
«No sé. Actué no más jajajá. Ahora me río, pero la situación no era nada divertida. Él me dijo que estaba herido y vi que se abalanzó hacia mí. Le dije quédate ahí, no te muevas, por favor. Él me hacía señas en su cara y prendió la luz nuevamente. Mire, me asaltaron, me dijo, pero no tenía nada en la cara en la parte que me señalaba».
Javiera, sin perder la calma, le pidió por favor que se retirara del departamento: «Sólo le pido un vaso de agua, señorita, me dijo. Y le dije ok, te doy agua, pero tienes que irte. Y efectivamente, le iba a dar un vaso de agua, pero reaccioné y pensé no. Hice como que salía del departamento. Él pasó primero y como que ahí se arrepintió, se dio vuelta y puso una mano en la puerta, intentando dejarla abierta, pero yo ya había entrado y la cerré».
En su departamento, la abogada cerró la ventana del living, en primer lugar, y después llamó al conserje para pedirle ayuda.
¿Siempre reacciona tan tranquila en situaciones amenazantes, Javiera?
«Parece que sí. Yo creo que ésta fue la prueba de fuego. Nunca me había enfrentado a una situación parecida. Esto debe haber durado entre cinco y seis minutos. Yo creo que yo estaba en shock. Él estaba descolocado, pienso que le sorprendió encontrarme. Debe haber pensado que el departamento estaba desocupado».
Este martes, la abogada hizo teletrabajo. «Cuando miro hacia atrás pienso que estaba súper desprotegida y agradezco mucho que no me haya pasado nada», afirma.
La detención
Cuando Carabineros llegó al edificio, el delincuente arrojó por las escaleras dos mochilas con algunas especies que había sustraído de uno de los departamentos, como una Play Station. Luego huyó escalando por las jardineras hacia el piso 10.
«Fue complejo detenerlo», reconoce la capitán Jéssica González, comisario de la 19 Comisaría de Providencia.


