Siete autos y cuatro motos quedaron flotando en estacionamiento
Cinco edificios en línea sufrieron no solo por la lluvia sino que además por la estructura de la avenida.
El chat de los vecinos del edificio Neohaus, ubicado en la calle San Eugenio, casi al llegar a Carlos Dittborn, en Ñuñoa, se activó rápidamente cuando empezaron las intensas lluvias el martes.
Miguel vive ahí y dice que como a las 16.30 unos vecinos alertaron que se estaba inundando la calle. «A las 5 pm la calle ya era un río y a las 5.12 una vecina avisó en el chat que se estaba metiendo mucha agua al estacionamiento y preguntó si se estaba inundando. Como a las 5.30 llegó un correo de la administración diciendo que retiraran los autos del estacionamiento porque se estaba inundando. En ese momento había como 30 centímetros de agua, pero como a la hora ya estaba todo inundado. El piso -3 era el más afectado».
Miguel explica que alcanzaron a sacar varios autos, pero otros quedaros abajo. «Algunos vecinos avisaron que no estaban y pidieron que les sacaran los autos, algunos los sacaron con cuerdas, quedó la escoba, fue un momento bien caótico», recuerda.
Este miércoles estaba Bomberos y personal de la Municipalidad extrayendo el agua acumulada en el -3 con una motobomba pequeña, pero estaban a la espera de que llegara una más grande, para poder avanzar más rápido.
Desde la zona de bajada del -2 al -3 se alcanzaba a ver un auto casi completamente cubierto de agua en el -3, pero la curva y el exceso de agua que aún había hasta este miércoles impedía ver el resto del estacionamiento. Se estima que, en total, siete autos y cuatro motos quedaron atrapadas.
15 edificios
¿Y qué pasó? ¿Por qué este edificio recibió tanta agua? Tomás Fuentes, director de Desarrollo Comunitario de Ñuñoa, explica que hay unos 15 edificios afectados en la comuna en mayor o menor medida.
«En la calle San Eugenio hay cinco edificios afectados. Cayó mucha agua en poco tiempo y se nos afectaron distintas cosas, por ejemplo, el paso bajo nivel en Carlos Dittborn, que está a unos 300 metros y se afectó toda la zona», describe.
«Se vio a algunos autos tratando de salir de los estacionamiento, de la pendiente, pero lo que entraba era un verdadero río, por lo que quedaron atrapados», agrega.
Fuentes explica que San Eugenio tiene inclinación hacia el sur, precisamente donde está el paso bajo nivel de Carlos Dittborn. «El agua debería escurrir hacia el sur por San Eugenio, pero se siguió apozando».
Los otros factores
Pero hay más: unos pocos metros a la derecha del edificio Neohaus hay un lomo de toro y un paso peatonal con una pequeña elevación, lo que también hace que el agua quede frenada en esa zona.
Además, San Eugenio tiene una leve, pero evidente inclinación hacia la vereda poniente, donde está el edificio. A eso se suma que justo a la salida del edificio no hay vereda, está todo el pavimento en la misma línea, por lo que cualquier curso de agua avanza sin contención.
Como si eso fuera poco, para acceder al estacionamiento, los autos sólo deben avanzar unos pocos metros desde la calle. Y allí empieza una pendiente bastante inclinada para acceder al piso -1.
Todos elementos que se conjugaron en medio del aguacero que afectó a buena parte de la Región Metropolitana.
Arena de gato
A unos 50 metros del edificio Neohaus, avanzando hacia el sur, tres locales comerciales también quedaron inundados. Son locales que están en el primer piso de un edificio residencial. Allí está Faunalandia, el Full Market Lucero y la heladería Gelatto.
Están en el primer piso, pero en realidad hay una gran inclinación desde el nivel de la calle hasta los locales, por lo que el agua bajó sin inconvenientes desde San Eugenio.
Cecilia atiende el negocio de mascotas y dice que el agua se les vino encima de un momento a otro. «Empezamos a ver que el agua caía desde la calle y pusimos sacos de arena de gato para tratar de impedir que ingresara. Usamos como 14 sacos», describe.
Pero el agua igual ingresó hasta el fondo de los tres negocios y este miércoles aún era visible el barro en el suelo y decenas de sacos de comida y arena dañados por el agua, mientras los locatarios trataban de limpiar.
«Esto es segunda vez que nos pasa, el invierno pasado también ocurrió lo mismo», dice la mujer.
Durante la tarde el municipio de Ñuñoa informó que se habían conseguido cuatro motobombas de las grandes para sacar el agua del subterráneo del Bauhaus y otros edificios de la comuna.


