El ahorro de tiempo y dinero explica parte de esta tendencia
Las preferencias cambian según la etapa de vida: los jóvenes buscan practicidad y vida social, mientras las familias priorizan áreas verdes, seguridad y espacios para niños.
Un buen quincho para juntarse con amigos, un cowork para trabajar sin salir de casa o una sala bien equipada para hacer ejercicio pueden terminar inclinando la decisión a la hora de elegir dónde vivir. Más que un simple extra, estos lugares se han transformado en parte de la experiencia de vivir en un edificio y hay algunos que hoy concentran mayor interés que otros.
Karim Rebolledo, jefa de marketing de Inmobiliaria Echeverría Izquierdo, explica que los compradores buscan espacios que tengan una utilidad concreta en su vida diaria. «Hoy las personas buscan en los espacios comunes una extensión de su hogar. Los amenities más demandados son los que resuelven necesidades cotidianas de bienestar, trabajo y vida social, sin tener que salir del edificio», señala.
En ese sentido, la ejecutiva señala que ganan importancia las alternativas que permiten ahorrar tiempo o reducir gastos. Una de ellas es el gimnasio. «Si está bien equipado, permite eliminar el gasto de la membresía mensual de un gimnasio comercial», plantea.
Juan Pablo Echegaray, gerente comercial de Exxacon Inmobiliaria, apunta en la misma dirección y señala que el bienestar ganó espacio entre las prioridades de quienes buscan dónde vivir.
«El comprador ya no evalúa un departamento solo por sus metros cuadrados, sino por la experiencia de vida que le ofrece el edificio completo. En ese sentido, el gimnasio lidera las preferencias. El bienestar pasó a ser parte de la rutina diaria y, además, le ahorra al residente la mensualidad de un gimnasio externo», dice.
El cowork también aparece entre las amenidades que pueden marcar una diferencia, sobre todo para quienes trabajan desde sus casas o tienen un sistema híbrido. «Contar con un cowork de calidad ahorra el arriendo de un espacio externo o tener que ir a cafeterías», explica Rebolledo.
Echegaray, sin embargo, advierte que este espacio ya no tiene el mismo peso que tuvo durante la pandemia, cuando el trabajo remoto llevó a muchas personas a buscar alternativas dentro de sus propios edificios.
Entre los otros espacios que aparecen en la evaluación están las lavanderías, las piscinas, las áreas verdes, las terrazas, los quinchos y los salones destinados a reuniones.
En el caso de los quinchos, además, la oferta ha cambiado. Ya no se trata solo de una parrilla y algunas mesas en una zona común «El quincho evolucionó. Hoy son terrazas gourmet, rooftops o salones lounge, que obligan a pensar desde el diseño temas como la acústica y la convivencia con los departamentos de los pisos inferiores», dice Echegaray.
Las preferencias
Sobre las preferencias según el tipo de residente, Rebolledo explica que no todos buscan lo mismo al momento de elegir dónde vivir. En el caso de los jóvenes profesionales, dice que hay una mayor valoración por espacios que combinan practicidad, vida social y servicios dentro del mismo proyecto.
«Los jóvenes profesionales buscan practicidad, estética contemporánea y dinamismo urbano. Priorizan cowork, gimnasios, espacios diferenciados para mascotas, quinchos en azotea para reuniones sociales y facilidades para la micromovilidad, como los bicicleteros», señala.
En las familias, en cambio, la atención se concentra en otro tipo de espacios. «Valoran la presencia de áreas verdes seguras, plazas interiores, salas de eventos amplias y proyectos con conectividad, pero con escala humana de barrio», agrega.
Echegaray coincide con esa diferencia entre grupos. «Los profesionales jóvenes y quienes compran su primera vivienda buscan vida social y practicidad. Ahí son claves los gimnasios, terrazas para compartir, espacios pet friendly y, sobre todo, conectividad», afirma.
En las familias, dice, el foco cambia. «Priorizan amplitud, seguridad, áreas verdes extensas y espacios para los niños».
El ejecutivo también identifica a un grupo que ha adquirido mayor relevancia en este mercado. «Hay un segmento que crece con fuerza: adultos que dejan la casa grande y buscan un departamento con tranquilidad, accesibilidad y servicios, sin renunciar a la calidad de vida», agrega.
Por otra parte, Rebolledo distingue preferencias asociadas al estilo de vida de cada residente. Quienes tienen mascotas pueden buscar edificios que cuenten con espacios para su cuidado, como los llamados pet spa, lugares habilitados para bañar y asear a los animales. Quienes se movilizan en bicicleta, en tanto, pueden valorar la existencia de bicicleteros, mientras que los propietarios de vehículos eléctricos pueden fijarse en la disponibilidad de puntos de carga.
Para los próximos años, Echegaray espera que algunos de estos servicios dejen de ser un elemento diferenciador y pasen a formar parte de la oferta habitual de los nuevos proyectos. A la vez, cree que los edificios incorporarán más lugares para cargar vehículos eléctricos, zonas para hacer ejercicio al aire libre y espacios destinados a recibir compras y encomiendas.
«El comprador ya no evalúa un departamento solo por sus metros cuadrados», Juan Pablo Echegaray, Exxacon Inmobiliaria.


