Científico del clima de Berkeley analiza día a día el fenómeno de El Niño
Explica que los inviernos que le siguen a este fenómeno climático se vuelven secos, como el de 1998, que fue uno de los peores años de hipersequía en la zona central.
«Comienzo cada día recopilando observaciones y pronósticos del fenómeno meteorológico de El Niño provenientes de 14 modelos de referencia, en un panel en tiempo real. En los últimos meses, las cifras han sido sencillamente extraordinarias».
El 22 de septiembre pasado, en una columna en la sección World View de la revista Nature, el científico del clima Zeke Hausfather, miembro de Berkeley Earth, una organización sin fines de lucro en Berkeley, California, que analiza datos meteorológicos, explicó qué está pasando en la atmósfera.
«Los pronósticos sugieren ahora que hay más de 90% de posibilidades de que El Niño de este año sobrepase todos los que ocurrieron desde que comenzaron las observaciones en la década de 1870», dice la columna. Aquí profundiza más.
¿Qué puede provocar El Niño en los próximos meses?
«Las consecuencias en las que coinciden los modelos y los registros históricos, y que ya están comenzando, son las siguientes: sequía y riesgo de incendios en Indonesia y la región marítima del Sudeste Asiático hasta diciembre, lluvias de corta duración inusualmente intensas en el Cuerno de África entre octubre y diciembre, sequía en toda la Amazonía hasta mayo, lluvias intensas en el sudeste de Sudamérica, el sur de Brasil y Uruguay, hasta febrero. A partir de diciembre, el sur de África y el corredor seco de América Central tienden a experimentar condiciones secas durante sus respectivas temporadas de lluvias. Los dos eventos que presentaron un calentamiento costero similar, los de 1982-1983 y 1997-1998, provocaron inundaciones costeras catastróficas en Perú. Que eso ocurra este año dependerá de que las aguas cálidas se mantengan durante el verano austral».
¿Cuál es la consecuencia más lejana, algo que los científicos atribuirán a este fenómeno mucho después?
«La más clara es la temperatura global. El planeta responde con un retraso de unos pocos meses respecto del Pacífico tropical, por lo que es muy probable que 2027 sea el año más cálido jamás registrado. Mi modelo sitúa esa probabilidad por encima del 90%. Más allá de eso, los dos grandes eventos anteriores de El Niño dejaron huellas que tardaron un año o más en hacerse visibles: la tasa de crecimiento del CO2 en Mauna Loa alcanzó un récord de 3,3 partes por millón en 2024, porque los bosques tropicales, afectados por la sequía y el calor, absorbieron menos carbono. El cuarto evento mundial de blanqueamiento de corales afectó al 84% de la superficie de arrecifes de coral del mundo y un estudio publicado en la revista Science concluyó que los eventos de 1982-1983 y 1997-1998 le costaron a la economía mundial billones de dólares debido a una desaceleración del crecimiento económico que persistió durante años en los países tropicales».
¿Qué efectos tendrá en Chile?
«Para Chile central, aproximadamente desde Santiago hasta Concepción, los modelos esperan una primavera avanzada más lluviosa de lo habitual. Los modelos pronostican condiciones por encima de lo normal para octubre y noviembre, y 7 de los 8 episodios intensos de El Niño ocurridos desde 1957 fueron más lluviosos que un año neutral típico. Las aguas costeras de Chile también estarán inusualmente cálidas. Y lo que destacaría para 2027 es que los inviernos que siguen a episodios intensos de El Niño suelen volverse secos a medida que se establece La Niña y 1998 fue uno de los cinco años de hipersequía de Chile central. Los estudios sitúan a Chile entre los países que experimentan una breve caída en la economía después de un episodio de El Niño».
Muchos líderes mundiales no creen en el cambio climático. ¿Podrían ellos realmente hacer algo para reducir las repercusiones de El Niño 2026?
«El Niño es principalmente un fenómeno meteorológico y los gobiernos de distintos sectores políticos han tomado medidas frente a él a lo largo de la historia, debido a los enormes costos que puede generar. Perú reservó más de mil millones de dólares para prepararse ante las inundaciones antes del evento de 2023-2024. Los pronósticos provienen de servicios meteorológicos públicos de una docena de países y están disponibles gratuitamente. Donde la política sí importa es en el contexto de más largo plazo. La tendencia al calentamiento que subyace a este evento significa que cada episodio intenso de El Niño comienza ahora desde una temperatura de base más elevada. Existen riesgos crecientes para el financiamiento de los sistemas de observación y los centros de pronóstico de cuyos productos todos dependemos. Los recortes en esas áreas no cambiarían este episodio de El Niño, pero harían más difícil anticipar el próximo».
«Los dos grandes eventos anteriores de El Niño dejaron huellas que tardaron un año o más en hacerse visibles» Zeke Hausfather