Académico de la Universidad Finis Terrae diseñó Trazaurbana.cl tras el aluvión del 8 de octubre
El sitio muestra zonas donde podrían producirse remociones de masa e inundaciones por desbordes de cauces.
Después del aluvión del 8 de octubre en San Carlos de Apoquindo, donde el barro y los escombros alcanzaron sectores que parecían inmunes al peligro, el doctor en Ingeniería y académico de la Universidad Finis Terrae Gerardo Ureta, se dio cuenta de que la pregunta que más se hacía el ciudadano medio de la Región Metropolitana, era ¿qué tan cerca estoy de una quebrada? Buscó en internet y comprobó que no existía ninguna manera expedita para encontrar la respuesta. Entonces se le ocurrió la idea.
Ureta lleva 12 años investigando infraestructura, vivienda y transporte en la ciudad, utilizando modelamientos de distinto tipo, y llegó a la conclusión de que tenía tanto dato metido en su computador, que perfectamente podía hacer un mapa interactivo de las quebradas en Santiago. Así nació www.trazaurbana.cl.
En la plataforma, Ureta introdujo datos del plano regulador de la Región Metropolitana, donde aparecen descritos sus 146 quebradas y 467 kilómetros de cauces, datos satelitales de inundaciones, datos del Censo, de donde obtuvo el número de viviendas y sus habitantes, y otra cantidad insospechada de datos de acceso público, y diseñó un mapa de Santiago con un buscador donde se puede colocar una dirección cualquiera, como si fuese Googlemap. La diferencia es que aquí lo que aparece es la distancia a la quebrada más cercana, y si el punto buscado se encuentra en una zona de riesgo, «aunque sería más adecuado hablar de un área expuesta a la activación de una quebrada».
Un caso concreto
Por ejemplo, si en el buscador se coloca la dirección de la Clínica San Carlos de Apoquindo (Camino El Alba 12407, Las Condes), donde el aluvión del 8 de octubre inundó de barro los pisos subterráneos, aparece atravesada, por lo menos en el sector de estacionamientos, por una quebrada que, según el Plano Regulador de Santiago, se llama Quebrada Grande, que fue la que se activó aquel día. La clínica misma se encuentra a menos de 100 metros de dicha quebrada.
Hay que entender por quebrada una hondonada cuyas laderas convergen en el centro, y que muchas veces continúan en zonas urbanas, coincidiendo algunas de ellas con calles y avenidas.
En la descripción aparece además un link que señala las características de la quebrada. En este caso, la Quebrada Grande tiene un largo de 4,1 kilómetros, hay 349 viviendas ubicadas a menos de 100 metros de distancia de su trazado, las que están habitadas por 1.176 personas (14% de ellas menores de edad).
Para tener una perspectiva mayor de la quebrada, y de todas las quebradas de Santiago, basta con alejarse del mapa (zoom out) y aparecerá una serie de simbologías. Por ejemplo, el color morado significa zonas con posible remoción de masa o derrumbes. Las zonas azules, corresponden a zonas donde probablemente podría haber inundaciones por desborde de cauces. Los puntos amarillos son edificaciones a menos de 400 metros de una quebrada.
«Lo que aparecen aquí son datos, no interpretaciones mías, ni proyecciones», aclara Ureta. «Son las zonas descritas en el plano regulador. Yo aquí no vengo a inventar nada».
Ureta es enfático en aclarar, eso sí, que si una vivienda aparece en una zona expuesta a una quebrada, no quiere decir que para la próxima activación de la quebrada, esa casa será arrasada por un aluvión. No.
«Muchas de estas zonas son seguras gracias a las obras de mitigación», dice. «Por ejemplo, las comunas más expuestas a las quebradas son Colina y Huechuraba, pero no ha habido catástrofes en esos lugares por sus obras preventivas, que han resultado eficientes».
Según los análisis y cruce de datos de Ureta, existen 18.267 viviendas en la Región Metropolitana a menos de 100 metros de una quebrada, habitadas por cerca de 61.000 personas, 21.000 de las cuales o son menores de 14 años o mayores de 60.
Trazaurbana.cl, además, tiene la opción de ver el mapa en 3D, para facilitar la interpretación de los datos. «La idea es que esto se vea con un lenguaje claro y cercano», explica Ureta.


