«Mi papá dejó de disparar para que yo pudiera seguir en el deporte»

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Campeona olímpica Francisca Crovetto despidió a su padre Juan Francisco este martes en el Parque del Recuerdo

Lo que más voy a echar de menos de él son las cosas sencillas, un rico plato de comida

Este martes, en la mente de la campeona olímpica en tiro skeet en Paris 2024, Francisca Crovetto (36), aparecieron algunos de los recuerdos que más atesora de su padre, Juan Francisco, que este domingo falleció a los 79 años.

«Mi papi nació en San Carlos. Fue toda su infancia y parte de su adolescencia un hombre de campo, una persona sencilla. Tenía un título técnico de contador», dijo la deportista, pocos momentos antes de dirigirse hasta el Cementerio Parque del Recuerdo, donde se realizaron las exequias, con amigos y familiares.

«Gran parte de su vida, mi papá se dedicó a los negocios, con resultados más malos que buenos, quizás. Como hombre de campo partió en la práctica del tiro porque le gustaba cazar tórtolas y perdices. También le gustaba pescar. Y cuando la gente no puede cazar en temporada de veda empieza a disparar al plato. A partir de eso, con un grupo de amigos tiradores, construyó un club de tiro, que fue el comienzo de su amor por el deporte de tiro al skeet. Yo lo acompañé desde muy pequeña, desde los cinco años, todos los fines de semana al campo de tiro, hasta que tuve el porte, me pude una escopeta y me puse a disparar», agrega.

¿Recuerda algún sacrificio de su padre para que usted pudiera desarrollarse en el deporte?

«Justo en 2003, cuando yo estaba empezando a competir, mi papá dejó el trabajo en el cual estuvo durante muchas décadas y tuvo que volver a emprender. Yo me acuerdo que lloraba porque le decía ¿cómo voy a disparar? Mi mamá siempre fue la del sustento económico en la casa, la que siempre ganó más que mi papá, pero obviamente iba a haber un sueldo menos, así que él me dijo que no me preocupara, que íbamos a encontrar la manera de que yo pudiera seguir compitiendo. Mi mamá también me dijo lo mismo y ahí mi papá dejó de disparar para que yo pudiera seguir en el deporte».

¿Qué echará de menos de su papá?

«De mi papá lo que más voy a echar de menos son las cosas sencillas, como los ricos platos que cocinaba. Su especialidad eran las guatitas, el ceviche de cochayuyo y las tórtolas. También echaré de menos una llamada por teléfono, un almuerzo juntos los fines de semana, una ida al campo de tiro, una fecha al campeonato nacional, un regalo sin sentido, pero muy útil. Son esas cosas sencillas las que voy a echar de menos de él».

Héctor Flores (32) conoció a Francisca y Juan Francisco desde que era bien chico, por el tiro al vuelo. «Pancho es parte de mi familia y mi familia es parte de su familia», dice. Tras comenzar en la cacería, con el paso del tiempo, su amigo dejó de disparar y se enfocó en apoyar a su hija, «que era su carta de oro y su regalona, daba la vida para que ella pudiera practicar el deporte».

¿Cómo lo hizo?

«Metió a su hija en este deporte y la acompañó siempre, pero él no fue dirigente ni nada, él siempre estuvo desde la tribuna preocupado y apoyando para que su hija pudiera disparar lo más posible, juntando los mayores recursos que él podía como familia para que ella pudiera disparar y entrenar, porque en ese tiempo el apoyo era netamente familiar».

¿Cómo era Juan Francisco?

«El Pancho tenía su carácter, pero era una persona súper alegre y feliz. Con sus pares y la gente que lo conocemos hace años era súper cariñoso. A mí me llamaba siempre y me escribía. Cuando nos veíamos nos saludamos con un beso y un abrazo. También almorzábamos juntos. Yo soy de Ovalle, por lo que cuando venía a Santiago siempre lo iba a ver. Estuve enfermo en Santiago y me iba a ver. Me invitaba a comer a su casa. Era un siete. Siempre apoyaba a su familia. A su hija la apoyó incondicionalmente. Pancho podía dejar de comer para que ella pudiera entrenar un poco más. Tenía una increíble cantidad de amigos. En el mundo del tiro era muy querido».

«El rol de Juan Francisco en la vida de Pancha es gigantesco. Primero mostrándole su deporte, luego siendo su primer entrenador y finalmente transformándose en su hincha número uno. Me consta lo orgulloso que estaba de ella, no sólo como skeetera, sino como persona. Será recordado con mucho cariño», sintetizó por su parte Miguel Ángel Mujica, presidente del Comité Olímpico de Chile.

que él cocinaba. Su especialidad eran las guatitas, el ceviche de cochayuyo y las tórtolas, dice.

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