Yulissa del Pino a los 52 años: «Me siento una mujer plena, me siento de 23»

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Miss Chile 1994 vive un proceso de cambios con más de cinco décadas

No tengo un pololo hace 17 años y ahora quiero conocer gente; tengo ganas de trabajar, de moverme, llevo mucho tiempo encerrada, dice.

«Estoy absolutamente de acuerdo en que los 50 años de ahora son los 30 de antes. Cuando era chica me imaginaba a esa edad tejiendo con un moñito blanco. Ahora tengo 52 años y la verdad es que me siento una mujer plena, me siento de 23».

Figura indiscutida del entretenimiento televisivo de los años 90 -con protagonismo en espacios señeros como «El sótano», «Casi en serio» o «Amores de verano», y habitual invitada al estelar «Viva el lunes»-, Yulissa del Pino entra al debate que comenzó sin querer el joven universitario que fue voluntario en San Carlos de Apoquindo, durante el aluvión, y que se volvió viral al tratar de «personas de edad» a dos mujeres sobre las cinco décadas que aguantaban las secuelas del aluvión.

Reseteo

«Uno tiene que mirarse con cariño, verse al espejo y decir, ¿sabes qué? Le queda mucho manjar a este tarro todavía. Y como además se me reestructuró la vida, estoy pasando una etapa súper buena. Así que feliz, me encantaría conocer personas y, en el fondo, vivir mi vida. Ya no tengo ataduras», agrega la exmodelo y Miss Chile 1994, quien vive un momento de reseteo.

«Estoy dolida por la traición de la persona que uno más puede amar en la vida, eso no más digo, pero hay que ponerle el pecho a las balas y seguir adelante. Puedo mandarme cambiar para donde quiera, hacer lo que quiera. Para eso hay que estar fuerte y atenta», confiesa sobre el momento emocional por el que atraviesa del que se guarda más detalles.

¿Cómo mantiene su salud, su estado físico, cómo se está fuerte?

«No soy muy fanática del gimnasio, lo reconozco, soy media flojilla, pero siempre me he cuidado. En general no mezclo carbohidratos con proteína. Nunca he variado mucho de peso, de hecho, después de mi embarazo yo quedé con seis kilos de más, o sea, siempre he estado entre las tallas 36 y 38. No fumo, carreteo poco, hace veinte años que no voy a bailar. Si hay carrete, siempre es en mi casa. Prefiero, como soy cocinera también, hacer comidas con amigos. También influye mucho la genética, mi mamá tiene más de 80 y nunca ha hecho una dieta y tiene una piel como yo, sin arrugas».

Como veinteañera a los 50 debe tener varios proyectos.

«En este momento estoy llena de cosas, de ideas y quiero retomar mi trabajo como relacionadora pública, tengo muy buena llegada con la gente. Estudié eso, trabajé varios años en el Club de Golf Valle Escondido, además ahí vendí dos departamentos en verde, departamentos que se vendían a un millón de dólares cada uno. Fui rostro de campañas de empresas importantes. Ahora me gustaría algo estable».

¿Nada con la televisión?

«Tengo apariciones esporádicas en Dale play, de Mega, y Ahora caigo, con Daniel Fuenzalida en TVN. He ganado un par de veces, incluso. También he incursionado en la cocina, dando talleres».

¿Es diferente la tele de ahora?

«En los 90 el ráting era otro, había programas que marcaban 40 puntos, yo tenía mánager que cerraba contratos para cinco o seis eventos mensuales en empresas. Tuve mucha pantalla en el matinal de la tarde de Leo Caprile y con El sótano fuimos los primeros con el destape y estaban todos horrorizados. En Chile today con los hermanos Larraín y Felipe Izquierdo fui la única mujer que trabajaba con ellos y me encargaba de las entrevistas más complicadas. Tuve una con Bonvallet. Los entrevistados más difíciles me recibían».

Ahora, dice, «se usa más el celular, redes sociales. Los realities me aburren, los encuentro fomes, la televisión es más inestable, va rotando mucha gente».

Describe que, en general, «sigo los canales de televisión nacionales y la información que dan en las noticias yo ya las sé, me llegan antes por el teléfono. Los programas de entretenimiento a los que voy me encantan». Reconoce, eso sí, que «veo a la televisión con distancia, ahora estoy enfocada en retomar mi carrera en el ámbito de las relaciones públicas».

Sin pololo

Acentúa que con 52 años «quiero rehacer mi vida, o sea, no tengo un pololo, he tenido mis pinches, pero no tengo un pololo hace 17 años y ahora quiero conocer gente, tengo ganas de trabajar, de moverme, llevo mucho tiempo encerrada. Estoy como en una etapa justa, siento que va a ser un despegue».

Recalca que «la verdad es que me dediqué mucho a mi hijo, me dediqué a ser mamá y como él ya no vive conmigo, doy vuelta la página para pensar en mí».

La idea de Yulissa del Pino es salir y socializar, conocer gente de manera natural: «No tengo Tinder, ahí no se encuentran relaciones verdaderas».

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