Savka, la pequeña gigante que escaló volcán de 5.600 metros

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Tiene 13 años y llegó a la cumbre del Láscar junto con su instructor y otros adultos

Fue súper emocionante. Lo que se ve y se siente allá arriba es como de un cuento, dice la niña.

Savka Huck tiene 13 años. Le gusta el reggaetón y otros ritmos de moda. También el cine, en particular las películas de Will Smith y Ann Hathaway. Está por comenzar primer año medio y en el futuro le gustaría ser diseñadora. En el presente, hace solo una semana, cumplió una hazaña que muchos adultos no podrían realizar ni en sueños: escaló y llegó a la cima del Láscar, un volcán a 70 kilómetros al sudeste de San Pedro de Atacama y que se empina por sobre los 5 mil 600 metros.

«Fue súper emocionante. Lo que se ve y se siente allá arriba es como de un cuento», dice. «Por ejemplo, pudimos ver una laguna verde y llena de flamencos. No te imaginas lo complicado que a esa altura se vuelve el viento, que es muy helado. Y con el suelo de arena hay que tener mucho cuidado», relata.

Todo partió de una conversación familiar. Savka se enteró de que un tío suyo había estado en el Láscar y quedó fascinada. Muchos niños le piden videojuegos y computadores a sus papás. Ella les dijo a ambos, Celina y Alberto, que, como regalo, quería subir al volcán. «A mi papá le gustó y me ayudó a convencer a mi mamá», bromea la audaz escaladora.
Oxígeno y GPS

No fue a tontas y a locas. Savka y su familia adquirieron toda la ropa y el equipo necesario. Entrenó muy duro en el gimnasio y se preparó varios meses con el escalador profesional Mauricio Guerra, dueño de la empresa MW Expediciones Andinas MGJ EIRL. El sábado 23 de enero, junto con otros adultos y con dispositivos GPS, equipos de oxígeno y todos los protocolos de rigor, llegaron a la base del Láscar en camioneta, subieron y conquistaron la cumbre en poco más de tres horas.

«Aunque para mí también era un desafío enorme, Savka no necesitó ninguna ayuda extra. Siempre estuvimos muy pendientes de ella, pero tiene una voluntad admirable. La chica era una fiera en la montaña. Y a la cumbre llegó muy bien», comenta Guerra.

Savka también asegura que no sintió miedo. «Sí me impresionó lo grande que es la montaña y lo enana que es uno. También los gases que salen de la cumbre, pero todo salió perfecto», explica.

El otro que estaba feliz con la aventura y el buen regreso era su padre. «Subir un cerro es algo difícil, muy peligroso, que hay que hacer en forma responsable, pero conocemos a nuestra hija y estamos orgullosos de ella», dice el empresario Alberto Huck.

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