De tal Raca, tal Raquelita

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Madre e hija han sido las principales corresponsales de su vida.

Que una autoridad municipal (Mirtha Segura, alcaldesa de Molina) salga asegurando que Pablo Schilling andaba con trago y que llamaba a su mamá llorando a mares es fuerte. Tanto por la grotesca escena como por la investidura de la fuente. En cualquier momento Ena von Baer se pronunciará sobre los amoríos de Roxana Muñoz y la Ranxerita con futbolistas (¿o la concentración de nuestros seleccionados no es un tema país acaso?).También impresiona que el «Bienvenidos a todos» (qué torpe, «Buenos días a todos» quise decir) no le haga el quite a este caramelo noticioso farandulero ni siquiera por respeto a una de sus panelistas (Raquel Argandoña), involucrada hasta el cuello en el conventilleo de la semana (hasta con un cerrajero dicen que fue al piso de Schilling a rescatar a su regalona).

Apréndanle al «S.Q.P.» que tanto critican por «transgredir límites»: hace unas semanas ese espacio decidió no cubrir la gresca en que estuvo envuelto Edmundo Varas, al considerar que el equilibrio sicológico del primero era más que precario. En el matinal en cambio, la consigna fue «echémosle pa' delante no más», lo que confirma el nulo ascendiente que tiene la ayer superada por la pena Raquel sobre el alto mando de su matinal. ¿O ellos permitieron que en su momento a Camiroaga se lo incomodara con preguntas sobre Fernanda Hansen? Entiendo que también era un ser querido de un rostro.

Aún así, nada de lo anterior es más asombroso que la escalofriante similitud entre las personalidades de Raquel y su hija. Era una posibilidad esperable por razones genéticas, pero ¿tanto? Si son como dos gotas de agua (o cicuta, ya): ambas empezaron muy jóvenes en la televisión, las dos se embobaron perdidamente de verdaderos tiros al aire (a doña Raquel le duró hasta hace poquito no más el aguante con el Lolo Peña) y ninguna tiene mayores problemas a la hora de mandar a la punta del Kilawea a quienes les busquen el odio, se trate de Vivi Kreutzberger o de Nelson Mauri.

Sobre todo la hija era la más entusiasta para revelar los pormenores más íntimos de su existencia por Twitter (era porque ayer cerró la cuenta). Nos mantuvo profusamente informados, por ejemplo, sobre el sensible fallecimiento de su cachorrito. Ahora pide a los medios respeto por su vida privada. Y prepárense, porque Schilling de nuevo nos dará la lata con aquello de los valores que le entregó su familia (nadie duda de que se los dieron, la duda es por qué se le pierden tan seguido).

Esto nos dicen a los hombres cuando nuestras hijas empiezan a volverse mujeres, pero hoy te lo digo a ti, Raquel: con Kel estás pagando tus pecados.

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