El último permiso de circulación que tuvo su Singer, de la marca Austin, se obtuvo en 1978
Renzzo Germano cuenta que el vehículo llegó a Chile por ingleses que migraron en la posguerra.
«Donde vivo no tengo patio, entonces, mi problema es que he pagado mucha plata en estacionamiento porque no puede ser uno abierto, sino con techo. Me cobran $100.000 por estacionar en un edificio cerca de donde vive el Presidente Boric. Ya este año he pagado más de $1.000.000. El auto tiene un costo terrible para mí porque no se puede dejar en la calle, me pueden sacar un foco, un espejo, y después tengo que mandarlo a buscar a Inglaterra», cuenta el también coleccionista.
Germano tiene especial cuidado porque además de ser un modelo poco visto en Chile, es descapotable: tiene que cuidar su interior del sol porque no tiene la capota para protegerlo.
¿Por qué quiso comprarlo?
«Me gustó porque es difícil encontrar uno así en Chile. Hay burritas o el clásico Ford T, pero un Singer, que es un auto inglés y convertible, es difícil. Y es inglés, tiene otro status, tiene buenas terminaciones y estaba entero, con las ruedas originales y tres más de repuesto. Sus focos son los originales, tiene un tablero de madera y parabrisas de bronce, como biselado, y tiene algunas partes en aluminio que es más fino todavía porque ahora los autos los hacen todos de fierro. Uno de estos mismos tiene el rey Carlos III, lo ocupa para salir a jugar golf porque vi una foto que salía en él con los palos paseando por el palacio real».
¿Qué arreglos le hizo?
«Lo compré sin los asientos. No se sabía que los dueños originales los habían mandado a tapizar y los tuvieron como cuatro años en el taller y no los habían ido a buscar. Yo estuve harto tiempo viendo cómo hacerlos. Tuve el auto dos años donde una persona para que hiciera los tapices, pero no se la pudo. Se me ocurrió ubicar a los antiguos dueños y pude recuperarlos. También mandé a pedir los relojes del tablero para el marcado de bencina, de la temperatura y la batería, que es como una aguja que se va moviendo. Estaban en mal estado porque tenían humedad, se empezaron a poner verdes por los hongos. Adelante se ve como gastado y sin su pintura verde, se le hizo unos arreglos para que quedara listo para el que lo compre, lo pinte entero».
¿Porque tiene el volante a la izquierda, no a la derecha como allá?
«El señor que lo tenía se lo había comprado al hijo de quien lo trajo a Chile. Ellos vinieron en barco en la posguerra, se embarcaron con el auto y entraron por el norte. Eso es lo que se sabe».
¿Lo ha manejado?
«En 1978 tuvo su último permiso de circulación. Yo lo he movido con grúa, pero prende. Hace hartos años lo hice partir con una batería. Este es un auto que la gente compra para tenerlo como en un museo, para observarlo o porque tiene un vínculo o una onda con el auto. Es de colección. Además, estoy seguro de que en Chile no hay otro».
Germano subastará su auto este domingo 3 de diciembre en Lo Barnechea y también de forma online en Qremate.cl, a cargo de la martillera Solange Lama.
«Lo vamos a poner con un mínimo de $15.000.000 y de ahí tiene que ir subiendo. En Inglaterra están desde los US$50.000 ($42.954.500)», dice el propietario.
Un cabriolé
Felipe Solar, socio del Club de Automóviles Antiguos de Chile, cuenta que este tipo de autos se importaron casi de forma particular a Chile y llegaron muy pocas unidades. Él, en su juventud, recuerda haber visto solo dos siempre estacionados en Santiago.
«Tienen una distinción como todo auto inglés, que los hacen espectaculares», sostiene.
Indica que eran una línea de autos masivos, considerado económico y pequeño para la época, pero que este, al ser «cabriolé» (descapotable) era más costoso.
«Para los que coleccionamos autos es un desafío devolver a la vida un auto. Si es elegante, deportivo, escaso se va a valorizar con una buena restauración», dice.
¿Podría volver a circular? Juan Barichevich, director del área Mecánica y Electromovilidad de Inacap, dice que podría, pero se necesita de mucho presupuesto.
«Es recomendable dejarlo como un objeto de culto, son muchos años sin permiso de circulación y me da la impresión de que sería de muy alto costo ponerlo en funcionamiento para circular en estos tiempos», asegura.
Destaca que este modelo tiene un sistema de arranque con paleta o manivela.
«Esta se inserta en la parte delantera del vehículo y con algo de fuerza, se gira manualmente para dar inicio al motor», comenta.


