«Don Giovanni» bajo miradas disidentes

Fecha:

Un nuevo, importante, y muy osado paso ha dado el proyecto artístico denominado Lirica Disidente al presentar «Don Giovanni» de Mozart. Esta ópera de gran calado será siempre un enorme desafío montarla, no por demandar aparatajes escénicos ni momentos masivos de complejidad, sino por su extensión y porque sus siete personajes protagónicos tienen enormes responsabilidades en solitario y grupal, tanto vocales como actorales, en que los estados anímicos que sustentan deben proyectarse en justas expresividades. Además, cantar a Mozart es enfrentar retos muy mayores.

Con la música intacta, la propuesta ofrecida en tres funciones en la sala CEINA fue en la ruta bajo la cual suele presentarse Lirica Disidente, esto es con un tratamiento escénico muy distinto a lo convencional, intervenido, simple, de mucha afinidad visual con los nuevos tiempos, y convocando a solistas vocales emergentes. Bien lo expresó Nicolás Vásquez, director de la organización, al señalar que ésta era una instancia de «profesionalización», entendida como parte de un proceso formativo en los múltiples componentes operísticos.

Visto bajo esta plataforma, debe aplaudirse con verdaderas ganas la iniciativa. El desafío fue enfrentado con máxima honestidad, entregando resultados más que satisfactorios. Un punto importantísimo por destacar fue la convocatoria de público marcadamente joven y muy entusiasta, que también puede percibirse en una etapa de «profesionalización», de avance hacia la consolidación de una audiencia mayor y permanente.

Si bien la simpleza y permanencia de los elementos que hicieron de marco escénico no delimitó espacios precisos ni enriqueció situaciones (el crucial momento del cementerio y la estatua hablante no se percibieron), se supo dar fluidez al desarrollo de la acción.

El elenco participante lo encabezó Diego Álvarez (Don Juan), con una voz muy firme de bajo profundo, muy profundo, acaso de amarres para un mejor canto mozartiano, y una caracterización que por su cabellera, barba y capa roja sobre traje blanco que lo inmovilizaba hacía divisar más a Cristo. El elenco, claro está, exhibió mayores fortalezas en el flanco femenino con unas notables Fanny Becerra (Doña Elvira), Francisca Jüneman (Doña Ana) y Nicole Galleguillos (Zerlina). De Flavio Antonione pudo valorarse más su actuación que su canto. Y por cierto que sorprendió Santiago Peralta (Don Octavio) con su segunda aria tan ornamentada. Tan disidente fue la propuesta que Don Giovanni no es llevado al infierno, sino que comete suicidio.

 

Compartir:

Hoy en lun.com

Tendencia

Artículos Relacionados

«Es parte de la normalidad que llueva en octubre, lo que es inusual es la cantidad»

Roberto Rondanelli, director del Centro de Ciencia del Clima...

El caso del juez condenado por huir de un accidente que logró anular el juicio

El magistrado Juan Carlos Maggiolo debe enfrentar un nuevo...

Profesor Salomón terminó extenuado tras grabar su reencuentro con Tutu Tutu

El club de la comedia usará el sketch para...

Inglés para el trabajo se convierte en el favorito de los cursos gratuitos

Oferta del programa Potencia+ que disponen el Sence y...