El viejo Larry le pide a la chilota más famosa del mundo, Jennifer Galvarini, que deje de sentirse tan perseguida.
En «Top chef VIP» está pasando con Jennifer Galvarini, conocida mundialmente como «La Pincoya sin glamour» y luego simplemente como «La Pincoya», exactamente lo mismo que ocurrió con ella en la versión chilena de «Gran hermano».
Y no es otra cosa que esa manía que tiene esta muchacha (frisa los 50, pero tiene un espíritu adolescente) por sentirse perseguida y compartir esa impresión con todos (sobre todo con la cámara más cercana).
En «GH» solía reclamar a viva voz y también en el confesionario contra la voz de ese teleencierro, que representaba a los mandamases del mismo, aduciendo que tanto ellos como sus propios compañeros de cautiverio la querían perjudicar, que la excluían de las actividades, que para las fiestas le asignaban atuendos esperpénticos y hasta que la discriminaban por su origen social.
Ahora, en la segunda de sus participaciones televisivas, en «Top chef VIP», del mismo Chilevisión, Jennifer vuelve a apretar esa molesta tecla. Cada vez que la enfoca la lente se queja de que le queda poco tiempo en ese programa, que los jueces la tienen entre ceja y ceja, que está «pedida» y hasta que le pasan cuchillos sin filo, deslizando que hay una «conspiración» para que sea eliminada.
Estimada Pinco, es hora de cambiar el chip. No importa si nadie te saca de la cabeza que todos están en tu contra, no lo vuelvas a decir. Tus propios seguidores, los que te supiste ganar en tu paso por «GH», dicen que se están agotando de esa cantinela de víctima permanente.
Todo bien con tus disquisiciones entre cósmicas y cómicas y acuñando expresiones como «ñeñe» y «¡cierto!», pero eso de volverte «la Neymar de la farándula», pidiendo justicia ante situaciones triviales y revolcándote de más en la pantalla chica, fingiendo ataques que solo están en tu cabecita, no más.


