Otoshi trae el teppanyaki, malabarismo gastronómico

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En dos meses más el sector oriente de Santiago tendrá un nuevo teppanyaki. Es decir, un restaurante japonés con una plancha de metal como cocina, para que un maestro de la especialidad vaya preparando y repartiendo los alimentos con buena puntería, con sus cuchillos, entre los comensales. Una rutina clásica del espectáculo es la de apilar aros de cebolla y ponerles fuego por dentro.

Malabarismo en homenaje al Monte Fuji, símbolo nipón universalmente conocido por las ilustraciones del artista Katsushika Hokusai.

En este caso la mesa será para diez personas. El restaurante se llama Otoshi, que equivale al bocado de cortesía que, en esas latitudes, se ofrece junto a los aperitivos bebibles en un izakaya o bar japonés.

Entre las singulares costumbres del Japón hay dos tipos de cocinas que se hacen al momento de comer. En la forma más común, la mesa tiene fuego para que el comensal prepare sus propios alimentos. Sobre una plancha, cuando se llama teppanyaki. O sobre una olla o marmita caliente, cuando se trata de shabu shabu. Ésta es una tradición que se convirtió en marca registrada en Osaka, en 1955.

El sistema teppanyaki, originalmente característico en granjas japonesas, fue llevado a Tokio después de la Segunda Guerra y dio origen al Benihana, que el visionario Rocki Aoki presentó en Estados Unidos en 1964 y difundió por el mundo occidental. Una comida con muchos malabarismos, además de una cocina notable en el servicio y gran exigencia en el personal que lo ejecuta.

El estilo teppanyaki es bastante conocido en Santiago, donde se agregaron incluso versiones peruanas del modo nikkei.

Este local teppanyaki es proyecto de Elías Modueño (restaurante Do) y su convincente currículo en la gastronomía nacional (Bocanariz y Osaka, entre varios otros). De momento están en marcha blanca mientras se completa el local que ocupaba una barbería.

El espacio dispone de tres niveles, con bar de amplia carta, y patente de alcoholes -con un equipo de mixólogos dispuestos a demostrar lo aprendido-, y diversos sitios de encuentro bajo la vibración de los equipos de un omnipresente DJ.

La previa echó a correr las primeras gyosas, que reviven las costumbres sorprendentes del imperio de la Corte de Crisantemo Amarillo. Animado lugar donde, seguramente, nos juntaremos cuando llegue Sakura (el momento en que los cerezos florecen).

Restobar Otoshi
Encomenderos 254
Las Condes

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