«La masa madre es mi terapia y amasar me despeja ahora que estoy sin trabajo»

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cuenta su increíble nueva vida como panadero, lejos del fútbol

No descarto arriesgarme y poner una cafetería, donde la gente pueda ir acomer y a disfrutar del fútbol, adelanta Cheíto, que mientras hornea sigue esperando otra oportunidad para volver a dirigir.

Como muchos durante la pandemia, Miguel Ramírez se sumergió en el mundo del pan atraído no sólo por la novedad. «En ese tiempo que todos aprendieron a cocinar, yo también quise buscar una alternativa saludable porque toda la vida me cayeron mal la marraqueta y la hallulla», recuerda Cheíto ese momento exacto en que se produjo el chispazo que detonó en él la pasión panadera, que sin darse cuenta, de pasatiempo, hoy se convirtió en una fuente de ingreso y a la vez también en una verdadera terapia.
El campeón de América con Colo Colo hoy tiene 59 años y los últimos cinco los ha pasado amasando. Pero no cualquier pan. Luego de conocer a Gian Franco Doberti, que en Instagram se conoce como @panaderomasamadre, el ex zaguero descubrió las virtudes de la masa madre, una fórmula ancestral que fue la solución para sus dramas intestinales. «Yo pasaba con acidez, hinchado, y luego entendí que es por las cosas químicas que le echan al pan que comemos. Entonces descubrí que con la masa madre eso no pasa, ya que era la base con la que nuestras generaciones antiguas cocinaban con fermento natural», explicó.
Cheíto, eso sí, hoy está más entusiasmado que nunca con el tema. De hobby, la masa madre pasó a ser su nuevo trabajo, a tal punto que en medio de la cesantía obligada en el fútbol hoy dio vida a una pyme con la que fabrica panes cocinados por él y a pedido. «Se llama Gol de Masa Madre, llevo recién dos meses, pero estoy muy contento porque las personas me dicen que son muy ricos y saludables. Incluso, no descarto arriesgarme y poner una cafetería, donde la gente pueda ir a comer y a disfrutar del fútbol», adelantó el ex seleccionado nacional, literalmente, con las manos en la masa (ver galería de fotos en https://s.lun.com/lun2wt).
¿Cómo fue que descubrió sus dotes panaderas, Miguel?
«Fue por un tema de salud. Me pasaba que siempre que comía pan me sentía mal y no entendía por qué. Y cuando descubrí que el problema era la fermentación y que la masa madre es diferente me cambió la vida».
 
¿Por eso también están tan de moda estos panes en los supermercados?
«Ahí hay un tema, porque el pan que hacemos los que trabajamos la masa madre es 100% natural. Y lo que venden en supermercado es un porcentaje de masa madre, un 0,5% apenas. Lo que yo cocino sólo tiene agua, sal y harina sin preservantes».
¿Cómo se le ocurrió formalizar el emprendimiento?
«Bueno, yo siempre me hacía pan para mí, que me llevaba a las concentraciones. Y cuando invitaba a la familia o a amigos a comer quisieron comprarme. Así empecé a vender y, la verdad, es que mi pan ha gustado bastante».
 
¿Le picó en serio el bichito, entonces?
«Llevo dos meses no más con este emprendimiento como tal, pero ahora estoy buscando un lugar para instalarme. Siempre quise tener algo extra al fútbol, porque es importante el poder limpiar la cabeza cuando uno no está inserto en el medio. Algunos juegan golf, otros pádel, a mí me gusta el pádel de hecho, pero me apasionó mucho más hacer panes. La masa madre es mi terapia y amasar me despeja ahora que estoy sin trabajo».
¿Extraña mucho el fútbol?
 
«Es imposible que uno se desconecte del fútbol. Veo fútbol todos los fines de semana y estuve pendiente el Mundial. De hecho, seguimos a la espera de una nueva opción para reinsertarnos en el fútbol. Me tocó muchas veces bailar con la bonita, pero ahora me está tocando bailar con la fea y esto me distrae la mente. Además siento que estoy contribuyendo a mejorar la salud de la gente».
¿Cómo es su rutina? ¿Se levanta a las cinco de la mañana como los panaderos?
 
«Es mejor hacerlo bien temprano, porque tiene su técnica. Normalmente estoy haciendo 25 ó 30 panes tres veces a la semana y eso significa que si yo quiero pan para mañana en la noche tengo que alimentar mi masa madre, después me levanto muy temprano a amasar y ahí se va al refrigerador. Son entre 24 y 48 horas de fermentación, el proceso es lento, y al final recién ahí se hornea. Lo bueno es que este pan lo puedes congelar y luego ir rebanando lo que necesites, por lo que puede durar mucho tiempo».
¿Trabaja solo?
 
«Hasta el momento sí, porque me entretiene, lo paso bien, me despeja, pero va a llegar un momento en que voy a necesitar más personas».
¿Cuánto valen sus panes?
 
«Están a $5.500 cada pan. Son de un kilo y por ahora hago de multisemilla, blanco y hay uno que es de nuez cranberry. También hago focaccia y ciabatta».
¿Y cómo le pueden encargar pan?
 

«A través de Instagram. La cuenta se llama @goldemasamadre, ahí hay una persona que recibe los pedidos».

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