Mauricio Cerda fue formalizado y quedó en prisión preventiva
Su hijo lo denunció.
Durante la formalización -realizada este jueves en el Juzgado de Garantía de Los Ángeles- el fiscal Carlos Díaz exhibió el audio, en el que se lo escucha discutir con su esposa. «Yo no puedo estar a 100 metros de mi casa.
Cag. Me echaron», dice el sujeto. «Nadie te ha echado, ¿por qué no fuiste a hablar con los Carabineros?», le responde ella.
El tono de voz de Cerda se endurece. «Yo no hablo con esos cu. ¿Pa qué? No los pesco. Si puedo matarlos, los mato. Si me vienen a buscar los pacos, si me vienen a molestar yo los voy…».
Cuando carabineros llegaron hasta su domicilio el sargento segundo Jaime Urrea Burgos (40) se convirtió en su víctima.
Por eso, el persecutor recalcó que el homicidio de Urrea fue con alevosía: «Al momento de los hechos (el imputado) no se encontraba afectado por algún estado alterado de conciencia. Es decir, no estaba bajo los efectos del alcohol».
Los hechos
Según el relato del fiscal, la policía llegó en dos oportunidades al domicilio de Cerda, quien se encontraba junto a su mujer, dos hijos y un nieto. La primera vez fue en la tarde del domingo. «La víctima (la cónyuge) del imputado no quiso efectuar denuncia. Carabineros adoptó el procedimiento de oficio y dio cuenta de aquello al Juzgado de Familia de Los Ángeles», contó.
Poco antes de las 23 horas de ese mismo día, uno de los hijos de Cerda llamó al Retén Canteras. «Mi papá nos está amenazando. Cuando vino Carabineros no habló con ellos porque se fue a acostar. Me gustaría que se lo lleven porque está amenazando todo el rato».
Los funcionarios llegaron alrededor de las 23:10 horas. Interactuaron brevemente con Cerda, quien estaba encerrado rrado en su pieza.
«El imputado toma su arma de fuego tipo escopeta, abre sorpresivamente la puerta y a quemarropa dispara el arma en contra del sargento Urrea, impactándole a la altura de la clavícula derecha, provocando prácticamente de inmediato su fallecimiento», relató el persecutor.
Antes de la llegada de los policías, Cerda había abierto una caja con proyectiles y los había dejado encima de su cama. Tras herir de muerte a Urrea, se dio vuelta e intentó cargar nuevamente su escopeta de tiro único, pero fue reducido por los otros funcionarios.
El tercer llamado que llegó poco después de las 23:10 horas al Retén Canteras fue más dramático aún. «Necesito que venga una ambulancia rápido, rápido, por favor, rápido, rápido a (el hijo de Cerda entrega la dirección de su casa en Quilleco)».
Funcionario de turno: «¿Una ambulancia, caballero?».
Hijo: «Los Carabineros están aquí, en mi casa, y les acaban de disparar. Mi papá le disparó con la escopeta al carabinero, por favor, mande una ambulancia rápido, rápido. Lo mató. Ohhh, lo mató, lo mató».


