Juan Fuentes (57) fue visitado por el programa Lugares que hablan
Vive cerca de Parral y recibe la ayuda de su hija, quien sufre de alta miopía. Padece de cataratas y glaucoma, ante lo cual su oftalmóloga hace un pronóstico.
La voz de Juan Fuentes (57) se mezcla con el cacareo de gallinas y el canto de un gallo que recorren el campo familiar en Ñique, cerca de San Carlos. «Tengo chanchos, gallinas, caballos y otros animalitos, pero no puedo hacer las cosas solo, siempre necesito ayuda», comenta.
La vista de Juan es tan deficiente que fue declarado ciego por los médicos: si le ponen enfrente un plato de comida, otra persona debe decirle si hay papas o carne pues no es capaz de distinguir.
Ya se había resignado hasta que fue visitado por el programa «Lugares que hablan», de Canal 13, y las escenas aparecieron en pantalla hace unos días. En ellas se pudo apreciar que su hija Franchesca, de 11 años, oficia de lazarillo, aunque sufre de una miopía muy avanzada.
El conductor Francisco Saavedra se comprometió a ayudarlo con médicos. Y esta semana, Juan visitó una clínica de Concepción donde lo encaminaron a una operación para intentar devolverle su vista.
Posibilidades
«Este señor no ve nada con el ojo derecho y el izquierdo está muy afectado por un glaucoma y cataratas avanzadas», explica Loreto Triviño, médico oftalmólogo del Centro Oftalmológico Láser de Concepción. El primer mal causa un daño severo al nervio óptico, el segundo, una opacidad del cristalino que impide ver con claridad.
Como tratante, la especialista afirma que le están realizando exámenes a Fuentes antes de operarse de cataratas en el ojo izquierdo, sin que el paciente pague el costo. Cuando pueda recibir mayor luz, podrá el médico revisar en qué grado está dañado el nervio óptico.
«Esta es una operación compleja y no garantiza que vuelva a ver. Se puede explicar de esta forma: imaginemos que tenemos un auto en panne. Vamos a cambiarle los neumáticos pinchados (cataratas), pero tenemos que ver cómo está el motor (nervio óptico). Si el daño al motor es grave, no hay mucho que hacer», afirma la oftalmóloga.
¿Qué escenario sería el ideal para don Juan?
«El pronóstico es reservado, pero hay que ser realista. Juan no va a ver perfecto con el ojo izquierdo, pero podrá hacer cosas por sí mismo, como caminar sin necesitar compañía».
Un dato que la oftalmóloga añade: Fuentes fue operado anteriormente por glaucoma en el ojo izquierdo hace unos 20 años o más. La fecha no es muy precisa porque el paciente tampoco lo es. Eso sí, recuerda que lo atendieron bien, pero la intervención no impidió que dejara de ver.
«Yo trabajaba de repartidor en una pizzería en Santiago y un día me di cuenta que ya no era capaz de leer las órdenes. Lloré de impotencia porque como ya no veía nada con el ojo izquierdo, me di cuenta que ya era prácticamente ciego», afirma don Juan.
Así que tomó sus cosas, retornó al campo de su familia y se olvidó de seguir un tratamiento para reducir la pérdida visual.
¿Heredable?
La especialista también revisó a Franchesca, que tiene «una alta miopía», pero su caso mejora del todo con los lentes precisos.
«Ella y su padre están muy contentos al saber que el problema médico del padre no es heredable. Eso les preocupaba a ambos y ahora están mucho más tranquilos», afirma.
Aún sin certezas, para Juan Fuentes es un excelente escenario. «Me han convencido de que me opere. La vida me está dando una oportunidad para mejorar mi visión y ayudar a mi familia», explica.


