Natalia Arenita Rodríguez aborda su cambio físico
Se asesora con una coach, quien le realizó una dieta personalizada y ejercicios que debe practicar en el gimnasio.
«Recuerdo que me miraba al espejo, escudriñando mi cuerpo, y pensé ¿En qué momento me dejé estar tanto? Fue ahí cuando consideré que en dos años voy a cumplir 40 y no quiero llegar a esa edad sintiendo que me he descuidado. No se trata solamente de cómo me veo, sino también de cómo me siento conmigo misma. Quiero volver a mirarme al espejo y que me guste lo que veo, sentirme cómoda en mi propio cuerpo y, sobre todo, saber que estoy haciendo algo por mí», reflexiona Natalia (@nataliarenitarodriguez), que desde hace un par de años reside en Dinamarca junto a su marido y su hija Luisa.
¿Siente que ahora que su hija está un poco más grande se pudo hacer tiempo para usted?
«Totalmente. Mi hija pronto cumple tres años y trabajo menos horas a la semana que antes. Así que ahora cuento con un poquito más de tiempo para mí. Aunque lo más importante en una pérdida de peso es el déficit calórico más que el entrenamiento en sí. Tenía que comenzar a controlar lo que comía y ordenarme».
¿Fue difícil hacer este cambio de hábitos?
«Fue muy difícil en un comienzo porque, después de entrenar, más el trabajo y la maternidad, apenas me podía mover, pero eso solo duró un par de semanas. Después le tomé el gusto al entrenamiento. Entrenar tres veces a la semana es lo ideal, pero a veces, como soy mamá o por otras razones, sólo podía dos o una vez. En cuanto a la comida, mi coach me hizo una dieta personalizada y me dijo que debía pesar las proteínas y carbohidratos al almuerzo y la cena. Así que ando como la Luli, jajajá. No hay que tenerle miedo a los carbohidratos, que es lo que siempre hemos pensado equivocadamente. A mis 20 años tenía una pésima relación con la comida y muchas veces hice la dieta de la manzana, que era prácticamente comer casi pura manzana todo el día. No lo hagan, hace pésimo».
Antes se hablaba mucho de ese tipo de dietas.
«Y esto (su cambio de hábitos) me dice que todas las pastillas y cosas que consumí antes para bajar de peso fueron solo una pérdida de dinero. Y yo fui de las que consumió medicamentos como la sibutramina (que hace décadas se recetaba para bajar de peso), quemadores de grasa de extraña procedencia y hasta una liposucción me hice a los 20. Ahora hasta mi esposo se puso las pilas porque de seguro no quiere quedarse atrás, jajajá».
Los entrenamientos de Natalia Rodríguez se dividen en zonas (cuádriceps y femoral, tren superior y glúteos) y cada dos semanas la creadora de contenido le envía fotos de su cuerpo a su coach. «Lo que me impacta de este cambio es sentirme más yo, o más bien a la yo de antes de ser mamá. Como mujer, muchas veces nos dejamos al último para poder sostener y cumplir con todo lo otro que es más importante. Ahora estoy feliz porque toda mi ropa me entra, me siento con más energía y hasta más joven, jajajá. Me siento capaz de hacer cualquier cosa que me proponga en la vida», añade.


