Voy a morir siendo doctora y cantante, promete Daniela Saavedra: su nombre artístico es Daniela MD
Eduardo Oyarse, cirujano plástico, ya va por su segundo libro publicado junto a su esposa.
Es el caso de la dermatóloga Daniela Saavedra, especialista en cáncer de piel, quien para volver a cantar esperó más de lo que hubiera querido. «Nunca estuvo en mi mente separar las cosas o elegir, pero la vida me hizo elegir», asume.
Antes de dedicarse a la medicina, ella cantaba de verdad. Firmó con un sello a los 15 años, para interpretar canciones infantiles que hoy le dan algo de plancha. A los 19 quedó embarazada y entró a Medicina con la guagua de meses, y más de alguno apostó a que no se titularía. Lo logró, pero entre la crianza, el internado, la especialidad y el cáncer de piel la música quedó en pausa. «Se me hizo como una bola de nieve y nunca lo podía retomar en serio», resume.
Hace ocho años, un sábado que tenía un rato libre, le escribió por WhatsApp a un conocido de su adolescencia para regrabar temas antiguos. De ahí viene «Atada a tu corazón», que había quedado guardada porque Ernesto Holman, su productor a los 16 y papá de uno de los Kudai, le decía que hablaba de cosas que ella no había vivido.
Con el regreso también estrenó nombre, Daniela MD, por las iniciales en inglés de doctor en medicina. «Ya no soy la Daniela, no soy esa Daniela de los 15 años, de los 18, ya soy Daniela MD».
En la Clínica Dávila, donde es jefa de Dermatología, atiende y forma a futuros dermatólogos; los martes y jueves en la tarde opera en una clínica especializada en cáncer de piel con la técnica de Mohs, que saca el tumor por capas y revisa cada una al microscopio. ¿Y la música? «La música la tengo que poner más tarde, después de las ocho de la noche. A veces en horas de almuerzo, si es que puedo, a veces tampoco almuerzo».
Aun así saca una canción cada tres meses. Es una deuda consigo misma, dice, que fue postergada por falta de tiempo y de plata: hoy la medicina paga sus grabaciones y el sacrificio se reduce al cansancio. «La doctora, que tanto tiempo ocupa en mi vida, es mi mecenas», dice.
Las dos carreras se cruzan seguido. En los rodajes siempre alguien le muestra un granito y ella reparte muestras de cremas; sus pacientes, lejos de asustarse, la animan cuando se demora en sacar una canción. Incluso una paciente a la que le operó un cáncer de piel en la cara la convenció de grabar el video de «Adicta a tu piel», de propuesta sensual (https://s.lun.com/yotsrt): su familia se escandalizó, salvo su papá, y también hay algunos colegas que, sospecha, se ríen un poco de ella. «Pero a los pacientes no les molesta, para nada, les encanta y me sienten mucho más cercana», valora.
¿Qué encuentra en un escenario que no está en la consulta, y al revés?
«La música me da libertad, me permite conocer gente que jamás conocería estando metida sólo en la medicina, porque la medicina te atrapa pero mucho. Siento que viví en una cajita durante 20 años, metida entre hospitales y clínicas. Y lo que nunca me va a dar un escenario es poder ayudar a sanar los dolores. Me dedico a una enfermedad que le da a gente joven, es muy dolorosa y les afecta mucho la calidad de vida. He podido entender y saber operar esta enfermedad, creé una técnica y he podido ayudar a muchos jóvenes para que puedan volver a la vida. Siento que voy a morir siendo doctora y voy a morir siendo cantante».
Escribiendo en pareja
El cirujano plástico Eduardo Oyarse, director de la clínica The Spa, encontró su otra vocación en dupla. Cuando la pandemia los obligó a cerrar la consulta, él y su esposa, Sara Mir, se pusieron a recordar anécdotas que terminaron en «BotoxClub», su primer libro. Las ganas de escribir venían de antes. «Siempre nos ha gustado conversar, cuestionarnos las cosas y tratar de entender por qué somos como somos», cuenta el médico.
Su segundo libro, «Vivir sin Edad», nació porque sus pacientes, que por años recibieron de ellos un manual de hábitos, pedían algo que explicara el porqué y el para qué: el texto recorre alimentación, ejercicio, sueño y estrés en un lenguaje para cualquier persona. «La idea es entender la ciencia y transformarla en decisiones que podamos aplicar en la vida cotidiana», define.
Las ideas aparecen en una comida o caminando, y se pulen discutiendo en pareja, porque el desacuerdo, dice, enriquece los libros. «Uno propone algo, el otro lo cuestiona, lo complementa o simplemente dice que no se entiende nada. Y ahí comienza otra idea», explica.
El método rindió. El sábado 3 de octubre, en California, «Vivir sin Edad» recibió la medalla de oro en la categoría de salud y bienestar de los International Latino Book Awards, los mayores premios a la literatura latina en Estados Unidos. Ahora la pareja evalúa una edición en inglés, porque el tema, dice, preocupa en todas partes. «Te podría decir que el antienvejecimiento es el nuevo lujo del siglo XXI».
Aprender después del turno
Para aprender a escribir o cantar después del trabajo hay opciones que comienzan muy pronto. La Academia Nacional de Artes, en Providencia, parte el 14 de octubre con su taller de canto para adultos, los miércoles de 19:15 a 20:45 (https://academianacionaldeartes.cl). La Fundación Pablo Neruda, en tanto, dicta un taller gratuito de poesía para mayores de 18 en La Sebastiana, su casa museo de Valparaíso, los jueves a las 19:00 (fundacionneruda.org, https://s.lun.com/funsvc); la Escuela de Escritura ofrece talleres cortos de narrativa de cuatro a seis sesiones (https://escueladeescritura.cl).


