Junto a él, Magdalena Max-Neef y Elena Muñoz llevaban 40 años con la compañía Teatro Aparte
Recuerda su buen humor y gusto por los dulces del actor que falleció tras desmayarse en su edificio el domingo.
Con entereza y melancolía, Rodrigo Bastidas habla de Gabriel Prieto, previo a que inicie su velorio en el Teatro San Ginés. «Imagínate que conocí a Gabriel cuando yo estaba en cuarto medio. Fui a una peña que, yo no sabía en ese entonces, era la Escuela de Teatro de la Universidad Católica, me enteré después cuando entré a estudiar ahí. En esa peña vi un sketch donde actuaron Gabriel y la Magdalena, e inmediatamente me llamó la atención lo divertido y buen actor que era él. Después yo estaba actuando en Teatro La Feria con Jaime Vadell, íbamos a montar la obra A la Mary se le vio el Poppins, él armaba el elenco y le dije que había un actor graciosísimo en la Católica, y me dijo que lo llevara, y así comenzó una amistad de 45 años».
En octubre de 2022, Prieto cayó internado por Covid y estuvo un mes en coma, tuvieron que realizarle una traqueotomía y siguió internado por una secuela pulmonar que lo tuvo volviendo al hospital durante un año, para después ser operado en el Hospital del Tórax. Tras una larga recuperación, cuidados y vigilancia que implicó que viviera en una casita detrás de la de su hermana mayor Marcela, el actor vivía independiente en un departamento en La Florida. El año pasado regresó a las tablas con «La nona» con su querido Teatro Aparte, realizó una campaña del Minsal, y se encontraba trabajando en proyectos junto al actor Juan José Gurruchaga, e incluso dio entrevistas hasta el viernes pasado.
«Gabriel fue una persona de un optimismo enorme, pero todos sabemos que su diabetes es complicada. Él estaba a la espera de la donación de un órgano, muy esperanzado. Yo lo veía con realismo, lo dejaba no más. Él estaba escribiendo todo lo que le había ocurrido… Fue lamentable esto (su deceso) porque en un mes más sacamos un libro de los 40 años del Teatro Aparte, y se lo va a perder, tampoco alcanzó a montar la obra que estaba haciendo. Este no fue un momento bueno, si bien es cierto que le podían quedar pocos años de vida por su salud, no alcanzó a hacer sus últimas cosas y eso nos tiene muy apenados», sigue Bastidas.
¿Qué le pasó a Gabriel?
«Tengo la impresión que se descompensó. Nos informaron que fue a buscar unos remedios al primer piso de su edificio, y luego volvió a su casa, pero se desmayó sin llegar, y ahí falleció, tipo 12 del día (del domingo)».
Docente y dulcero
Gabriel Prieto fue docente de teatro en la Universidad Católica y también en el Duoc UC de San Carlos de Apoquindo «muchos años cuando yo fui director de la escuela, y luego cuando me nombraron director de la escuela en la Universidad Santo Tomás, también ahí fue profesor. Les hizo clases a generaciones y generaciones, de alguna manera, todos pasaron por las manos de él. Fue un muy buen profesor, por eso la gente lo recuerda con mucho cariño, fue cariñoso y cercano con sus alumnos. Algunos le decían Tate, y les comía los sándwiches, las bebidas, jajajá», continúa Bastidas.
Leí por ahí que a algunos alumnos les pedía algo dulce.
«Por Dios que comió dulces este niñito, fue una amenaza para los berlines y todas esas cosas».
En la personalidad de Prieto también destacaba su mente para guardar datos. «Manejaba una cantidad de cosas insólitas. Se sabía el nombre de todas las Misses Universo y Misses Mundo, de los campeones olímpicos con años, todos los ganadores de los Premios Oscar, y no sé en qué momento se los aprendió porque cuando lo conocí me llamó la atención que no sabía andar en bicicleta, no sabía manejar ni andar a caballo, jajajá. Pero era una persona encantadora y con un don de humor muy grande. En las giras nos reíamos mucho».
Es una partida para el cuarteto de Teatro Aparte.
«Es una pena muy grande, muy dolorosa. La verdad es que la muerte no tiene nada bueno… Va a ser muy difícil digerirlo, saber que no está, que uno no se puede reír con él, que no lo puedes llamar por teléfono o mandar un whatsapp, que no lo puedes ver. Todavía no logro asimilar eso, estoy un poco choqueado. Esperaba un desenlace de estas características, pero esto no deja de sorprender».
Para usted, ¿cuál es el legado de Gabriel?
«Lo talentoso y buen actor que era. Podía hacer drama, comedia y se manejó extraordinario. No sé cuántas obras hicimos con Teatro Aparte, cuánto público lo vio, cuántas obras hizo porque son 40 años ininterrumpidos, no las puedo llegar a contar porque creo que somos una de las compañías más longevas con las mismas personas. Lo que más le gustaba era actuar».


