El investigador ruso acaba de publicar el segundo tomo de su libro Enciclopedia de Santiago
El autor aborda cómo el éxodo rural, el crecimiento demográfico y la industrialización impulsaron la transformación de Santiago en una metrópolis moderna.
Santiago es para Andrei Sokolov, de 34 años, una de las ciudades más majestuosas del mundo. Hace once años, cuando llegó desde Rybinsk, una pequeña ciudad rusa ubicada entre Moscú y San Petersburgo, decidió que quería vivir su adultez en la capital chilena. Tanto le impresionó Santiago que se propuso como meta aprender español para compartir su fascinación con los hispanohablantes a través del canal de YouTube @andreisokolovcl, proyecto que culminó con la publicación de su primer libro sobre la ciudad.
Esta semana, de hecho, el periodista ruso lanzó el segundo volumen de «Enciclopedia de Santiago», publicado por la editorial Planeta, que recorre la historia arquitectónica de la capital entre 1920 y 1979, un período marcado por la transformación de una urbe de calles tranquilas en una metrópolis en permanente movimiento. El libro es de tapa dura y tiene 286 páginas que intercalan textos con fotografías de alta resolución. Está disponible en grandes librerías y en Buscalibre (https://s.lun.com/pla6ux).
«Cuando llegué a Chile me costaba mucho hablar español porque no tengo ese talento para los idiomas. Trabajé en una tienda de ropa, pero luego quise dedicarme a lo que me gustaba. Y como en Rusia fui periodista de televisión, pensé que la mejor idea era crear un canal de YouTube dedicado a esta ciudad. Aprendí español para hablar sobre Santiago y que los hispanohablantes me entendieran», relata.
Un barrio moderno
Frente al Metro Universidad Católica se encuentra la Remodelación San Borja, un barrio de 21 torres de departamentos rodeados de áreas verdes, que comenzó a construirse en 1969, cuando Santiago recién comenzaba a acostumbrarse a las grandes torres. Andrei Sokolov se saca sus anteojos y las contempla: «Fueron de las primeras viviendas económicas con losa radiante. Ya no se construye así».
¿Cómo resume su libro, Andrei?
«A través de fotografías y textos quise hablar sobre cómo Santiago se convirtió en una metrópolis moderna. El movimiento moderno en esta ciudad es impresionante y cambió la historia del país. La gente no lo entendía y decía que prefería los palacios, pero resulta que esas casonas enormes se construían para un porcentaje pequeño de la población. La ciudad empezó a crecer, se produjo la migración del campo a la ciudad, llegaron los automóviles y las personas necesitaban lugares dignos para vivir. Todas esas transiciones etapas, reflejadas en la arquitectura, aparecen en el libro».
¿Está el barrio San Borja?
«Sí, hay un capítulo. Cuando apareció el movimiento moderno, se levantaron estos conjuntos habitacionales, las unidades vecinales, las remodelaciones San Borja y República, y la ciudad comenzó a estar disponible para más personas y ser accesible a las capas medias de la población. También para los más vulnerables. Por eso, el movimiento moderno es mucho más ético, porque marcó el inicio de una época en que comenzó a importar más que tuviésemos alcantarillado y agua potable que la ornamentación de la casa».
¿Cuándo comenzó el Santiago moderno, Andrei?
«El edificio Oberpaur, de Sergio Larraín, ubicado en la calle Estado 288, es el punto de no retorno. Fue inaugurado en 1929 y es el primer edificio moderno de Chile. Marcó una visión completamente distinta de construir la ciudad. Imagínate, la gente estaba acostumbrada a las viviendas de estilo neoclásico, a lo academicista francés. Fue un escándalo en su época».
Le gritaban en la calle a Larraín.
«Lo contó en entrevistas. Piensa que la Biblioteca Nacional fue inaugurada en 1925. Un edificio moderno en estructura, porque es de hormigón armado, pero con apariencia netamente clásica. Y de pronto pasan cuatro años y aparece el Oberpaur, que el propio Larraín llamó edificio torpedo por su volumetría, con una fachada completamente lisa, privada de cualquier ornamentación, todo funcional, con ventanas corridas nunca antes vistas».
¿Por qué el Oberpaur es el punto de no retorno, Andrei?
«Finalmente la ciudadanía, luego de escandalizarse, se dio cuenta de que era mucho más práctico y rápido construir así. Este edificio se pensó como tienda por departamentos, pero la gran depresión hizo que fuera remodelado para oficinas. Y ese es uno de los principales beneficios de la arquitectura moderna: uno puede remodelar, sacar paredes fácilmente».
¿Qué lugares recomienda para comprender la transformación de la ciudad?
«Las villas Frei, en Ñuñoa, y Portales, en Estación Central. Sobre todo la villa Frei que tiene algo que ya no vemos: es caminable al 100%. Los estacionamientos están en los límites de la manzana. Es un ícono del movimiento moderno. También recomiendo la capilla del Monasterio Benedictino, en Las Condes, que tiene un juego con la luz natural que hace creer que posee luces led. Impresionante».


