La decimonovena versión del evento tuvo como protagonista al entrañable Popín
Las bandas Voodoo Zombie, Maso y Lobo Dmente animaron la jornada, en que los niños fueron mayoría.
Más de 5.000 zombies, monstruos y todo tipo de entidades que superan la naturaleza humana, se reunieron este sábado en la Plaza Baquedano para la decimonovena Zombie Walk, que marchó en un verdadero carnaval por la calzada sur de la Alameda, dobló al sur por Nataniel Cox, para desembocar en el Parque Almagro, en el corazón de Santiago.
Nacidas en el estado de California, Estados Unidos, se trata de eventos organizados principalmente por redes sociales, donde los zombies tienen un espacio bien ganado. En Chile, los responsables son Katona, Dark Corp y Egidio Pérez, quienes animaron la fiesta desde el mismo escenario rodante, en que tocaron las bandas Voodoo Zombie, Maso y Lobo Dmente. Mientras los artistas se lucían, abajo el público se arremolinaba al ritmo del dark rock.
«Este año quisimos traer de regreso a este mundo a los espíritus de antaño, no solo a los zombies, sino que otras entidades del inframundo, que hoy se han manifestado en el más acá», bromea Pérez, quien celebra la alta participación de niños. «Es que ya no ven Halloween con temor, sino como la fiesta que es. Un espacio seguro para disfrazarse y jugar». A su lado, la imponente Katona asustaba a los presentes con historias chistosas del «más allá». «Queremos que esta noche no logren conciliar el sueño», les advertía entre risas.
Otro que se robó la escena fue Popín, el personaje del comediante Pablo Zamora, que esta vez mostró su versión más friki, al llegar todo ensangrentado y con lentes de sol. «Estoy muy contento de poder abrir esta Zombie Walk 2026, acá, junto al general Baquedano, que nos está mirando de reojo. Salió de la tumba para estar aquí con nosotros», bromeó, mientras la gente se agolpaba en torno al «camión guaripola» para fotografiarse con él.
«No se me acerquen tanto, que me estoy derritiendo con el calor», dijo Popín, mientras se secaba el sudor de la cara.
Entre los monstruos más logrados, destacaron varios Frankenstein, Dráculas y las infaltables monjas y novias sangrientas. Por su parte, los niños se fueron a la segura y, en su gran mayoría, se convirtieron en pequeños zombies que caminaban de la mano de sus padres.
Familiar
Cerca de las tres de la tarde y ya en el parque, el capitán Jaime Soto Vera, subcomisario de la 32° Comisaría de Tránsito», hizo su primer balance. «Como se trata de una reunión familiar, a la que asisten miles de niños, nuestra principal función es resguardar que esta reunión sea segura para todos, lo que se facilita cunado la gente se comporta tan bien y celebra felices, como hoy», asegura.
Sobre las molestias que estos eventos causan a los santiaguinos, el oficial comentó que «como los organizadores contaban con todos los permisos que requiere la autoridad, Carabineros hizo todas las gestiones para detener el tránsito, porque hay que dar espacio a estas reuniones familiares.


