Le habrían depositado el doble de lo que le correspondía por el retiro de sus fondos mutuos
Al darse cuenta de la falla, el cliente, lejos de devolver el dinero, pidió más rescates por si seguía produciéndose el error. Y se produjo.
Los días 22 y 29 de diciembre del año pasado, un cliente de la administradora de fondos de inversión del banco Itaú solicitó el rescate o retiro de dinero por un total de $130.940.654 de los 169 millones de pesos que tenía repartidos en distintos fondos mutuos del banco: Fondo Mutuo Itaú Deuda Chilena, Fondo Mutuo Ahorro Corto Plazo, Fondo Mutuo Ahorro UF, Fondo Mutuo Deuda Nominal y el Fondo Mutuo Itaú Dinámico. El 30 de diciembre ya tenía depositado en su cuenta corriente el total de lo que había pedido.
Sin embargo, el 6 de enero del 2026 ingresó a su cuenta corriente y comprobó que había recibido una serie de bonos por concepto de «rescate de fondos mutuos» por un valor de $85.162.619. Evidentemente, se trataba de un error. El rescate de los fondos que había solicitado ya se lo habían depositado. Sucedió que se lo estaban entregando por segunda vez, duplicado, y un poco más.
Sus sospechas se corroboraron dos días después, cuando recibió otros bonos por rescate de fondos mutuos, esta vez por la suma de $64.134.446.
Aquí al cliente del banco se le abrieron a lo menos dos caminos éticos: llamar al banco y decirles que habían cometido un error, que le habían depositado sumas millonarias que no le correspondían, así que, señores, tomen el dinero, se los devuelvo; o, hacer lo que finalmente hizo: quedarse con la plata y pedir más rescates, por si volvía a repetirse el error.
Error informático
En una querella que Itaú presentó en contra de este cliente en el Cuarto Juzgado de Garantía de Santiago por los delitos de hurto por hallazgo y estafa, explica que en el banco se produjo un error informático que hizo duplicar las instrucciones de abono por rescates de fondos mutuos, solo con este cliente. Y aseguran que el cliente, no solo se dio perfectamente cuenta de esto la primera vez que recibió dinero por error, sino que le informaron debidamente de lo que ocurría y que debía restituir los fondos.
«Sin embargo», explican en el escrito, «el querellado no solo se ha negado a efectuar la devolución, sino que hizo nuevas solicitudes de rescate y además realizó maniobras para lograr apoderarse materialmente del desembolso erróneo y sacarlo de la esfera de control del banco, incorporándolo a su patrimonio».
Fue así que, sabiendo del error, pidió rescatar lo que le quedaba en los fondos mutuos, recibiendo, aparte de lo que le correspondía, otros $5.498.947 de más.
Y ya el colmo fue cuando, habiendo vaciado ya todos sus fondos, pidió de todas maneras un rescate por $9.777.581, por si saltaba la liebre. Pero a esas alturas Itaú ya había detectado el error informático y lo había corregido.
Cuando el cliente se dio cuenta de esto, actuó rápido. En su cuenta corriente tenía un total de $295.515.706, de los cuales $154.796.012 correspondían a dineros abonados por el error informático. El resto era lo que sí le correspondía por los rescates. Lo que hizo fue vaciar su cuenta corriente y repartir el dinero a terceros, para que el banco no pudiera retenerlo.


