Estudio de CBRE revela que supera ampliamente a Brasil y Colombia en asistencia presencial
Las compañías están adaptando sus espacios para recibir nuevamente a sus trabajadores.
Chile parece haber dejado atrás buena parte del teletrabajo que se masificó durante la pandemia. Mientras en otros países latinoamericanos los empleados siguen repartiendo su semana entre la casa y la oficina, en las empresas chilenas predomina la asistencia presencial de cuatro o cinco días. Y la diferencia con algunos de sus vecinos es considerable.
Así lo revela la Encuesta de Sentimiento de Ocupantes de Oficinas 2026, elaborada por la consultora inmobiliaria CBRE, que comparó las modalidades de trabajo en Chile, México, Brasil y Colombia. Según el estudio, el 70% de las organizaciones encuestadas en Chile reporta que sus trabajadores asisten a la oficina cuatro o cinco días semanales, el porcentaje más alto entre los cuatro mercados analizados.
México aparece en segundo lugar, con cerca del 54%, seguido por Brasil, con 27%, y Colombia, con apenas 14%. En este último país, aproximadamente el 71% de las respuestas sobre asistencia efectiva se concentra en dos días a la semana.
En Chile, además, existe una alta coincidencia entre lo que las empresas esperan y lo que efectivamente ocurre. El 74% de las organizaciones quiere que sus colaboradores concurran cuatro o cinco días, mientras que el 70% reporta esa frecuencia. Al desglosar las cifras, el 54% espera asistencia durante los cinco días laborales, aunque solo el 41% declara que eso sucede. Otro 29% reporta cuatro días presenciales.
¿Por qué Chile muestra tanta preferencia por la oficina? Ingrid Hartmann, senior research manager de CBRE Chile, explica que hay varios factores. Uno de ellos es la conectividad de Santiago, que dispone de una red de transporte público que permite desplazamientos más cortos y predecibles que en otras capitales latinoamericanas.
Pero también influye un fenómeno que ocurre puertas adentro de los hogares: las viviendas son cada vez más pequeñas.
«Santiago está en un proceso de densificación urbana y de constante adaptación a las nuevas tendencias demográficas. En ese sentido, la vivienda se ha ido achicando y no necesariamente cuenta con el espacio suficiente para el desarrollo de una actividad laboral permanente», señala.
Volver a agrandarse
El regreso también ha significado un desafío para las compañías que durante la pandemia redujeron sus instalaciones, convencidas de que necesitarían menos espacio.
«Empresas que en esa época decidieron achicarse han tenido que agrandar o adaptar sus espacios para acoger a las nuevas formas de trabajar o a la creciente dotación», explica Hartmann.
El inconveniente es que encontrar oficinas disponibles se ha vuelto más difícil. Según la ejecutiva, el mercado registra vacancias muy bajas, lo que complica la búsqueda de inmuebles adecuados.
Pero el retorno no significa necesariamente volver al mismo escritorio de antes. Hartmann cuenta que uno de los cambios más notorios está en la distribución de los espacios.
«Hoy hay una mayor proporción de espacio dedicado a salas de reuniones híbridas, zonas de trabajo en equipo, coffee corners y zonas de wellness», detalla.
Los coffee corners son espacios para tomar café y compartir con los compañeros, mientras que las zonas de wellness están destinadas al bienestar de los empleados. Las salas híbridas permiten realizar reuniones con participantes presenciales y otros conectados a distancia.
La idea, explica la especialista, es que asistir a la oficina tenga un valor adicional al cumplimiento de una jornada: fortalecer las relaciones entre colegas, facilitar el aprendizaje y favorecer el desarrollo profesional.
Pese al retorno presencial, las empresas todavía son cautelosas a la hora de invertir. Solo el 10% está realizando transformaciones intensivas de sus oficinas, mientras que el 37% efectúa mejoras graduales y otro 29% se concentra en mantenimiento.
Hartmann aclara que no siempre se necesitan grandes remodelaciones. Mejorar una sala de reuniones o habilitar un lugar de descanso puede cambiar la experiencia de los trabajadores.
¿Significa esto que el escritorio tradicional terminará imponiéndose nuevamente? No necesariamente. Para Hartmann, la flexibilidad sigue siendo uno de los principales aprendizajes de los últimos años. «La flexibilidad ha sido la gran ganancia que han tenido las organizaciones, y cada empresa ha ido adaptando su operación a esta nueva realidad», concluye.



