Chilena en Japón: «Parecía que no iba a terminar nunca»

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Cuando comenzó el terremoto estaba sola

María Kushida es de Concepción y jamás había vivido una experiencia así.

«Lo más terrible fue que se movía todo y parecía que no iba a terminar nunca», cuenta María Kushida (33), una penquista que vive hace siete años en Japón.Cuando comenzó el terremoto, limpiaba su departamento que queda en un tercer piso del centro de Tokio. Estaba sola, porque su esposo se encontraba fuera de la ciudad y su hijo en el trabajo. Apenas se empezó a remecer su hogar bajó por la escalera de emergencia. Una vez abajo vio cómo se sacudían los edificios. Ella no vivió el terremoto del 27 de febrero, pero sí estaba en Concepción cuando se produjo la réplica del pasado 11 de febrero, de 6,9 grados.

«Me da la impresión de que los movimientos son totalmente diferentes. En Chile pareciera que se mueve de abajo hacia arriba y de izquierda a derecha. En Japón, los edificios dan vueltas en círculos», especula.

Junto con sus vecinos caminó al parque que está frente al edificio donde vive. Posteriormente volvió a su departamento para ver cómo quedó.

«Se cayeron algunas cosas. Por ejemplo, el refri cambió de lugar, pero lo que me dio tranquilidad fue que los japoneses son muy pacientes. No se escandalizan por nada».

María se contactó a los minutos con su familia. A través de unos amigos en Facebook le avisó su mamá en Chile que estaba bien.

Lo que más le impactó fue ver desde su ventana cómo cientos de personas deambulaban en masa porque el transporte público dejó de funcionar.

«Las calles están llenas de gente que han caminado cuatro horas para llegar a su casa», concluye.

 Priscilla Girón«Todos estaban calmados»

Tres horas demoró en volver a su casa Priscilla Girón, chilena de 26 años que hace un año estudia una maestría en Japón. Priscilla no la tuvo fácil. El sismo la pilló arriba de un tren, rumbo a Tokio, en un país donde aún no domina bien el idioma.

«El tren paró y empezó a moverse. Había solamente japoneses y algunos se preguntaron qué estaba pasando, pero todos muy calmados. Yo no podía entender nada, no sabía qué pasaba. Después de un rato pudimos salir del tren. Tuve que caminar tres horas para llegar a la casa, algunos lugares no tenían luz», relata.

-¿La gente no lloraba?

-Nadie lloraba, todos calmados, yo fui la que se paró en el tren y se veía más preocupada. Después me calmé también, porque los otros estaban calmados. Primera vez que siento algo tan fuerte. No voy a poder dormir.

Desobedece y muere

Una persona murió y otra desapareció en la costa oeste de EE.UU. por el impacto de olas de casi 2,5 metros de altura. «Los Angeles Times» informó que la víctima estaba en la localidad de Brookings (Oregón) y el desaparecido a unos 40 kms., en Crescent. A pesar de que el presidente Obama pidió a la población que obedeciera a las autoridades, el desaparecido y los heridos desoyeron las instrucciones.

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