Vale Toro relata su viaje a Costa Rica junto a su pololo, también karateca, después de su decepción en los Juegos Odesur
Aprovecharon un foro de Panam Sports donde ella fue invitada para escaparse a La Fortuna. La vibra tica es algo que hay que vivir sí o sí, dice Valentina.
Valentina Toro (26) y su pololo, el también karateca Joaquín González (27), cambiaron el tatami por la naturaleza y se desconectaron unos días en Costa Rica. La pareja de deportistas vivió realidades distintas en los Juegos Suramericanos de Santa Fe 2026. Ella volvió a competir después de nueve meses fuera por una rotura de ligamentos en la rodilla derecha y obtuvo la medalla de oro. Joaquín, que venía de obtener medalla de plata en el Panamericano de Brasil, perdió la definición por el bronce y terminó sin subir al podio.
Tras los Odesur, él publicó en Instagram un mensaje en el que reconoció estar cansado física y mentalmente. «Hay días en los que quiero rendirme, detenerme y olvidarme de todo, pero no descansaré hasta conseguir todo lo que quiero y convertirme en la persona que prometí ser», escribió.
Valentina cuenta que el viaje fue importante para su pareja. «Creo que estas vacaciones también le sirvieron a Joaco para despejar la mente y subir un poco el ánimo. Obviamente, todavía le falta sanar todo lo que vivió en la competencia, pero el viaje fue súper importante: conectar con la naturaleza, despejarse y olvidarse del karate por un rato. Creo que era lo que necesitaba y es parte de su proceso personal», dice.
La pareja caminó, hizo trekking y visitó ríos y termas. También fue al gimnasio, aunque con otra intención. «Tuvimos harto tiempo para desconectarnos del karate, caminar y también fuimos al gimnasio, pero fue como un detox del karate. Ahora volvemos con toda la energía para seguir», cuenta Toro.
La escapada a Costa Rica tuvo un motivo deportivo. Valentina debía participar en el Foro de Atletas de América, por lo que invitó a Joaquín a acompañarla. «Se nos dio la oportunidad de ir porque yo tenía el foro de Panam Sports. Le dije a Joaco que fuéramos los dos, porque sabía que podía ser muy nutritivo para él también como deportista. Y se entusiasmó», relata.
Llegaron el domingo 11 y participaron en las actividades del foro el lunes y el martes. Joaquín participó en algunos bloques y Valentina, integrante de la Comisión de Atletas desde Santiago 2023, trabaja para que más países formen sus propias comisiones.
«El año pasado fui al Foro de Atletas del COI, en Suiza, y ahora me tocó participar por primera vez en el de América, en Costa Rica. También tuve la oportunidad de dirigir una actividad grupal de unos 40 minutos frente a todos los atletas. Ahí le puse color», cuenta ella.
El día miércoles, después del foro, partieron hacia La Fortuna. Tenían cuatro o cinco días para conocer el país y debían elegir entre la playa o explorar la selva «y caminar, ver animales, ríos y termas. Y como justo este año habíamos ido a Río de Janeiro por un campeonato, pensamos: Démosle con todo y vayamos a La Fortuna, a conocer algo distinto. Nos quedamos unos días, pero tampoco podíamos tantos».
En sus historias de Instagram (@valeentina_toro), ella contó que se bañaron en termas naturales a 39° y en un río a 27°, según las temperaturas que le calculó su Apple Watch. «Era rico, pero no refrescaba mucho», comentó. Destacó los paisajes y la gente como lo mejor del país; y que lo más complicado fue conducir bajo la lluvia desde San José hasta La Fortuna, por las curvas cerradas y los barrancos. «De día es muy hermoso por los paisajes; de noche me da cuco por la oscuridad y la lluvia», contó.
Entre sus momentos favoritos estuvo andar en cuatrimoto. Comieron en Don Rufino, restaurante que trabaja con ingredientes locales, aunque advirtió que todo era más caro que en Chile. En las excursiones vieron tucanes y una serpiente; durante un trekking les comentaron que en la zona había jaguares y pumas en libertad.
«Creo que lo que más nos sorprendió fue lo lindos que eran los paisajes, lo verde que estaba todo y también la gente. De verdad, la forma de vivir de las personas es otra onda. Es algo que en Chile no se ve tanto. La vibra tica es algo que hay que vivir sí o sí. Nos encantó», cuenta Valentina.
En la vuelta a casa tuvieron contratiempos: su vuelo de vuelta se atrasó y llegaron a Santiago la mañana del lunes, por lo que no alcanzaron a entrenar ese día. Recién el martes retomaron las prácticas. «Ahora volvemos con toda la energía para seguir», dijo Valentina.
El próximo desafío será la Copa del Mundo de karate por equipos, del 20 al 22 de noviembre en Hangzhou, China. Chile clasificó en kumite femenino, donde compite Toro, y masculino, con González. El sorteo de este martes definió los grupos del torneo, que reunirá a 80 equipos de 42 países.


