«Estoy tratando de convencer a mi señora para que se vaya conmigo a Coquimbo»

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El DT dice que ya siente el deambular sin su compañera de toda la vida

Caputto cuenta que, estando en Copiapó, sólo iba a verme y se quedaba un par de días.

Recalca Hernán Caputto que a su señora, Soledad di Leo, y a sus cuatro hijos, Pilar, Lucas, Franco y Arturo, no les gusta ser mencionados ni menos aparecer en los medios. «Todos me retan cuando los menciono y me preguntan qué tienen que estar saliendo ellos en algo relacionado con mi trabajo. Pero igual de repente me gusta hablar de ellos».

Sus hijos ya son grandes.
«Claro, todos hacen su vida. Y uno de ellos está ligado al fútbol porque es kinesiólogo en las divisiones menores de la U. De hecho, en estas fiestas que vienen creo que sólo estaremos con mi hija. Los otros tienen panorama».
¿Siente que dejó mucho de lado en lo familiar por su carrera como futbolista y luego como entrenador?
«No, porque siempre fuimos una familia unida. Tal vez no pasábamos juntos ciertas fechas emblemáticas, pero sí podíamos estar en otras y por más tiempo. El fútbol es una profesión distinta y hay que saber amoldarse. Por ejemplo, yo no estaba los fines de semana en la casa, pero sí en los días de semana porque de jugador entrenaba dos horas y tenía toda la tarde libre. Incluso yo iba a dejar y a buscar a los niños al colegio, algo que no es común en los papás».
¿No se arrepiente de haber seguido en el fútbol como entrenador en este mismo ritmo, con esta rutina?
«No, porque es mi pasión…»
Pero ¿no es ya mucho?
«Ni siquiera estoy en la mitad del camino, de acuerdo a lo que me dijo Arturo Salah, a quien considero mi mentor. Él me dijo que la carrera de un DT es de 30 años por lo menos para consolidarse. Y yo llevo 12 años, así que me falta harto».
¿Y cómo convence a su señora para que entienda eso?
«Más que convencer, hay que conversar. Yo conozco a Pilar desde que estábamos en Kinder. Ella fue alumna de mi mamá, pololeamos desde que yo tenía 13 años y nos casamos cuando me vine a Chile a jugar. Siempre estuvo conmigo, me acompañó en todas. Es mi gran compañera y le agradezco todo el apoyo que me ha dado».
¿Estuvo con usted el año y medio que estuvo en Copiapó?
«No. Ella tiene en Santiago un centro de estética y por eso sólo iba a verme y se quedaba un par de días. Igual hablábamos todos los días, no por WhatsApp, sino que por Zoom. Claro, no es lo mismo, pero al menos la podía ver todos los días».
¿Y ahora seguirán en la misma dinámica?
 

«Espero que no. Estoy tratando de convencer a mi señora para que se vaya conmigo a Coquimbo porque la extraño mucho».

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