Presentaron una querella por el delito de estafa
Vìctimas dicen que se aprovecharon de sucredo religioso.
Fanny se enteró del paquete turístico a Tierra Santa en diciembre de 2022 por un afiche instalado en la Catedral de Copiapó. No es que en aquel instante le vinieran las ganas de viajar a Tierra Santa, toda la vida ha querido hacerlo, pero dice que en ese minuto, junto a su marido, que se acababa de jubilar como encargado de bodega para materiales la construcción, «se encontraban en una etapa tranquila de sus vidas» y pensaron que quizás había llegado el momento.
Lo que le dio confianza, dice, es que el afiche estaba pegado en el boletín oficial de la Catedral. Así que se contactó con Travel Express, que el nombre de la agencia de turismo que promocionaba el viaje.
El 25 de julio de 2025 doña Carla vio un anuncio en Facebook que promocionaba un tour por los santuarios marianos en las ciudades de Lisboa, Fátima, Santiago de Compostela, Madrid, Zaragoza, Barcelona, Lourdes, Roma y Asís.
Carla hizo clic en el aviso que la redirigió al whatsapp de Travel Express, en donde se desplegó un menú con itinerarios y tarifas.
Carla quiso comprobar la seriedad de la empresa y supo que Travel Express se encontraba debidamente registrada como agencia de viajes en Sernatur desde 2011. Dice que cotizó un viaje para ella, sus padres, que son de edad avanzada, y su hermana.
Desde que se jubiló como analista de sistema y bases de datos, Isabel se ha dedicado a realizar distintos voluntariados ligados a la Iglesia Católica, así que en su caso, no es que se haya topado con una oferta para viajar a lugares sagrados; fue ella quien buscó la forma de viajar a los santuarios marianos de Europa.
Sin embargo, hasta ahora ninguna de estas personas ha logrado viajar a ninguna parte.
Cambia todo
Según una querella presentada ante el 4 Juzgado de Garantía de Santiago por el delito de estafa, «un grupo de ejecutivos de Travel Express emplearon un ardid en el cual, aprovechándose del credo religioso de las víctimas, simularon que ofrecerían servicios que nunca tuvieron intenciones de prestar».
Fanny y su marido comenzaron a sospechar cuando en noviembre de 2023, habiendo ya pagado una cuota de inscripción de $640.000, un ejecutivo de Travel Express los llamó para decirles que el tour había sido suspendido por el conflicto que se había desatado en Israel. En su lugar, les ofreció como alternativa el tour por los santuarios marianos.
El precio del programa costaba US$6.998 por pasajero, y se supone que incluía pasajes aéreos, hotelería, desayunos, cenas y las entradas a todos los santuarios. Fanny y su marido aceptaron. En moneda chilena, pagaron un total $11.829.685. El viaje sería en mayo de este año.
Carla, que viajaría con sus padres y hermana, debió pedir un crédito de consumo en el Banco de Chile para poder depositarle a Travel Express el costo total del viaje, que sumaba $22.333.722.
Y a Isabel Toledo le llamó la atención los constantes esfuerzos de los ejecutivos de Travel Express para que pagara lo antes posible, ofreciéndole todo tipo de descuentos, incluido un precio del dólar muy conveniente para la época, $899. Al final pagó, en moneda nacional, $6.070.663.
Pero llegó el momento del viaje y Travel Express decidió, unilateralmente, suspender hasta mayo de 2027 (un año) los viajes dando como explicación, según se desprende de la querella que presentaron las víctimas, lo siguiente: «Debido a la actual situación de inestabilidad geopolítica internacional, particularmente asociada al conflicto de Irán».
¿Un viaje a Europa suspendido por el conflicto de Irán? Decidieron recurrir a la justicia.
Y aquí quizás viene lo más grave. Según pudieron constatar los abogados de las víctimas, desde junio de 2025 al menos dos de las cuentas corrientes de Travel Express se encontraban embargadas por deudas con acreedores, que ya habían iniciado una ejecución judicial en su contra.


