Julia Vial, profesión árbitra

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La conductora de Sígueme sufre las de Quico y Caco cuando se desmadran sus panelistas. A esta altura el programa podría llamarse Evítame.

Hace 23 años lanzamos «S.Q.P.» con Jennifer Warner en la conducción. Se transmitía desde un galpón de la casa del recordado trotamundos Abdullah Ommidvar, en calle Silvina Hurtado de Providencia. También estaba Julia Vial, haciendo sus primeras armas en TV, como panelista. Era un encanto y sigue siéndolo.

Hoy producto de sus incuestionables condiciones profesionales y privilegiadas habilidades blandas es conductora de «Sígueme» (TV+). Claro que al tenor de lo visto y escuchado en estas últimas semanas, el programa debería cambiar de nombre a «Evítame».

La tensión que se respira en ese programa y que atraviesa la pantalla genera un clima laboral más enrarecido que en cualquier otra propuesta televisiva actualmente al aire.

Hay varios frentes de hostilidad que no he descubierto solamente yo, sino que también los seguidores de este programa de farándula.

Uno es el declarado entre Daniela Aránguiz y Daniella Campos, que este 4 de junio protagonizaron un duro intercambio de palabras, pero que no se vio en su totalidad. Usted entiende, la magia de la televisión que le dicen.

Hablaban de lo que está pasando Mane Swett, que perdió la tuición de su hijo y ambas se acusaron de acaparar la palabra y de interrumpirse constantemente. «Maleducada» y «falta de respeto» fue lo que se alcanzó a escuchar, pero dicen las malas e informadas lenguas que la sangre casi llegó al río y que tuvieron que separarlas.

En otro momento ha sido el periodista Sergio Marabolí quien las ha emprendido contra la ex de Iván Zamorano. Sin ir más lejos, este 14 de junio ella confidenció, a propósito de un test de drogas que se hizo Jorge Valdivia recientemente, que cierta vez se sometió a uno. «¿Cómo salió ese examen? ¿Salió bueno o no?», le preguntó Marabolí.

También en este programa han tenido entreveros Daniela Aránguiz con Michael Roldán. Fue cuando él dio por hecho que ella se explayaría en un tema personal, lo que ella no compartió.

En instancias como esta Julita debe oficiarlas literalmente de árbitra, llegando a ponerse de pie y extender ambos brazos para marcar distancia entre los contendores de turno. Si ve que la discusión sube de tono, corta por lo sano y manda el programa, que es grabado, a una tanda comercial.

Es injusto en lo que a ella respecta. El equipo de «Sígueme» debería organizar un retiro espiritual fuera de la capital o al menos una convivencia para limar asperezas. ¿Qué culpa tiene Julita de que se le salga la cadena tan seguido a su gente?

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