Los cinco años de tortura escolar que sufrió Giovanni Ananías

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Hordas de compañeros lo golpeaban sin piedad y se burlaban de su gran nariz

«Narigón», «pajarraco», «Condorito» o «nariz de tortuga», eran los sobrenombres que Giovanni Ananías soportó durante cinco años de su tormentosa etapa escolar. Los apodos no lo herían, pero los duros golpes que le regalaban sus compañeros de colegio lo dejaron con unos buenos moretones y la autoestima por el suelo. Esto luego lo forzó a hacerse una rinoplastía para empezar a cambiar su vida.

Puede sonar increíble, pero el galán de la farándula que cuenta entre sus conquistas a Quenita Larraín o Nidyan Fabregat le reveló anoche a Julio César Rodríguez, en el programa «Sin Dios ni late», que en su adolescencia creció todo acomplejado.

«Hasta los 18 años no me iba bien con la mujeres producto de mi nariz, como en la época de la adolescencia todo entra por la vista», aseguró el empresario.

Pero eso es sólo un detalle considerando que esa nariz motivó a que un grupo de compañeros mal intencionados del Colegio Árabe, de cursos superiores, abusaran de él.

Tras el programa, Ananías reconoció que «se reían de mí, así empezaba. Yo respondía con palabras a sus insultos y trataba de reírme, pero luego se me abalanzaban, me vejaban, me humillaban, me pegaban. Fui víctima de bullying desde quinto básico a primero medio».

-¿Qué hacías para defenderte, Giovanni?

-Qué iba a hacer en el suelo, aguantando patadas en todo mi cuerpo de 20 o 30 estudiantes, no me podía defender y mis compañeros tampoco se atrevían.

Según relató, en esa época soportaba el abuso sin atreverse a contárselo a nadie en su casa. «Sufría en silencio, me daba miedo hablar. No quería ir al colegio, pero si no iba sabía que después se desquitarían más fuerte», reveló.

Este atropello siguió por muchos años, hasta que asqueado y traumado con el descarnado maltrato, el árabe se decidió a hablar con su familia.

-¿Qué pasó entonces?

-Mi mamá fue a hablar con el director del colegio, y con los papás de los cursos. Había soportado demasiado. Ellos no creían que era tan grave, pero ahí se dieron cuenta y se acabó todo. Me convertí en un sobreviviente del bullying.

Tras el quirófano

Con manifestar su sufrimiento, también vino otro cambio para Giovanni. A los 18 años entró a pabellón para someterse a una rinoplastía y recuperar ese amor propio.

«Con la operación me cambió la vida. Ya sabía que nadie me volvería a molestar por mis formas. Por dentro seguía siendo el mismo, con mi simpatía y todo, así que me retornaron mi autoestima», agregó Ananías.

Con el nuevo perfil, las mujeres le empezaron a llover. «Empecé a tener más éxito con las mujeres, que valoraron también mi simpatía. Empecé a ir al gimnasio también y olvidé esos años de terror que viví».

-¿Les guardas rencor a los que te golpeaban?

-No, son cosas de la inmadurez, no podría estar enojado con ellos. Además el haberlo hablado a tiempo me hace no tenerles rencor, porque ellos también se dieron cuenta que no podían seguir con los golpes.

 

 

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