El exfutbolista estuvo internado en la clínica Las Condes
Este miércoles lo dieron de alta. Sentía puntadas en el corazón, el cuerpo sin fuerza y la vista borrosa, describe.
En sus últimas apariciones públicas, Mauricio Pinilla destacaba una frase: «Estoy feliz», decía a quien le preguntara. La depresión, que él asegura que lo afecta hace años, parecía un mal recuerdo. El martes, según explica, volvió sin aviso: ingresó a urgencias de la clínica Las Condes. Quedó internado y este miércoles recibió el alta médica. Ya en su casa le vienen varias reflexiones sobre el episodio que vivió.
Cuando se supo de su situación surgieron versiones que mencionaron una posible sobredosis, un supuesto carrete durante el fin de semana largo. El exfutbolista descarta ambas versiones y explica que su descompensación se produjo en medio de un «cuadro emocional que creía superado».
¿Qué pasó, Mauricio?
«Hace rato vengo arrastrando una depresión súper fuerte que pensé que había superado. Creí que me había ido bien. Me sentía súper bien, súper contento, súper tranquilo, como lo había expresado en las últimas entrevistas. Pero colapsé, me dio una crisis de pánico de una hora y tanto, y una crisis de angustia que duró cuatro o cinco horas; no se me pasaba con nada».
¿Por qué tiene tanta pena?
«Entre la relación con mis hijos, los temas de abogados y otras cosas que me tenían perturbado, estaba con la cabeza en muchos lugares. Creía que, haciendo muchas cosas, esta situación se me iba a pasar. Quería tapar lo que me estaba pasando y terminé acumulando millones de huevadas. Me repleté de cosas otra vez y tuve un colapso».
¿En qué contexto y cómo vivió esta crisis?
«De repente me empecé a sentir tan mal que era como si me fuera a desmayar. Sentía puntadas en el corazón, como que se me iba a salir, el cuerpo sin fuerza y la vista borrosa. Fue una crisis muy fuerte. Menos mal que estaba con dos amigos. Estábamos viendo unos temas de negocios y, de repente, empecé con la crisis. Les dije que estuvieran tranquilos, que era una crisis de pánico que me daba a veces y que se me iba a pasar en un rato. Me tomé una pastilla, pero me sentí peor. Después vino la crisis de angustia, el dolor en el pecho, no podía ni siquiera hablar. Cuando empecé a perder fuerza en las piernas y se me nubló la vista, mis amigos me llevaron a la clínica».
Sabe que se habló de una sobredosis.
«No sé de dónde salió eso de que había sido una sobredosis. Nada que ver, no soy Elvis Presley, jajajá».
¿Usted consume drogas?
«He pasado por ese proceso y lo he reconocido en televisión, pero no es el caso. Esta vez no».
También circuló la versión de que habría gastado siete millones de pesos en un carrete durante el feriado largo.
«Es mentira. No salí de mi casa. El primer día que salí fue el domingo. Estuve descansando y durmiendo hasta el sábado en la noche. El domingo en la mañana me invitaron a un almuerzo y ahí me junté con mis amigos. Te puedo jurar que no salí de mi casa hasta ese día».
¿Qué cuidados necesita ahora?
«Descanso, reposo y seguir con el tratamiento. Lo que pasa es que en un momento me creí tan fuerte que dejé mis terapias sicológica y siquiátrica. Dejé todos los medicamentos y me quedé con uno S.O.S hace dos o tres meses. Me dije: No quiero tomar más huevadas, quiero dedicarme a mí, estoy bien y todo. Ahí cometí un error».
¿Tiene la voluntad de retomar su tratamiento?
«Lo retomo esta semana, cien por ciento. Vamos a ver qué dicen los médicos. Voy a tratar de que me den la menor medicación posible porque tengo como fobia a los medicamentos. Siento que me apagan. Me bajan dos cambios y no soy yo mismo. Quiero ser siempre yo, pero con alguna seguridad. Voy a conversar con los doctores para ponerme de acuerdo y ver qué podemos hacer. También quiero averiguar otras terapias, pero por ahora voy a partir por lo esencial: volver a mi siquiatra y a mi sicólogo para ordenar el esquema farmacológico y retomar la terapia sicológica»
¿Cómo se siente ahora?
«Vamos a preparar bien la cabecita, porque tengo demasiados proyectos que cumplir. Me voy a levantar. Vamos a estar bien, así que tranquilos. Fue una descompensación por lo emocional, por acumular demasiadas cosas».


