«Mi mensaje, si me matan, es: no se rindan»: la trepidante vida del principal enemigo político de Putin

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A través de un blog, Navalny comenzó a ser conocido

Ni la ayuda internacional ni la dedicación de su esposa bastaron para salvarle la vida.

Quemado con un antiséptico verde

Desde que se convirtió en una figura pública -cuando en 2008 a través de su blog acusó de corrupción a los conglomerados empresariales estatales-, Navalny sufrió atentados de diversa envergadura, que a la larga lo hicieron aún más conocido. Por ejemplo, dos veces fue chorreado con zelyonka, un líquido antiséptico de color verde que le causó quemaduras en un ojo. En abril de 2017, el malogrado líder opositor se dejó fotografiar luego de una manifestación en Moscú con su rostro verdoso y lloroso. Por eso, en un documental emitido en 2022, con Navalny cumpliendo 19 años tras las rejas, dijo: «Mi mensaje, si me matan, es: no se rindan».

Vigilancia extrema en un cubículo transparente

Para incomodar al poder y cuestionar sus procedimientos, Navalny se hizo accionista minoritario de las principales compañías petroleras y bancos para inquirir, con mayor propiedad, transparencia en el manejo de las finanzas estatales. Su actitud contestataria se replicó en sus redes sociales. La primera detención de Navalny, por sus actividades políticas, duró 15 días y ocurrió luego de la primera protesta masiva convocada por él en diciembre de 2011. En los siguientes arrestos, solía aparecer bien resguardado dentro de un cubículo transparente, tal como sucedió en el tribunal del distrito moscovita de Babuskinsky, en febrero de 2012.

Envenenado en pleno vuelo

Si bien, su enfrentamiento con Putin fue continuo, hubo un punto de inflexión que casi adelantó el desenlace fatal. Navalny acusó al jerarca ruso de haberlo envenenado durante un vuelo sobre Siberia en agosto de 2020. Cayó desplomado en el avión, tuvo que ser internado en un hospital de Omsk y gracias a la gestión de una organización humanitaria fue trasladado a Berlín para recibir tratamiento. El gobierno alemán confirmó a los pocos días que había vestigios del agente nervioso Novichok, el mismo químico suministrado en marzo de 2018 al exespía ruso Sergei Skripal en Inglaterra. Cuando estaba más recuperado, Navalny se fotografío con su esposa Yulia y sus hijos Daria y Zahar.

Yulia, la persona más cercana

Yulia B. Navalnaya adquirió protagonismo desde la primera detención de su esposo. De 47 años, la viuda es economista y trabajó en un banco antes de tener a su primer hijo. La pareja se conoció en una playa turca y antes del envenenamiento vivía en un céntrico departamento en Moscú.  «Comprendí que, en esta situación, yo soy la persona más cercana a él. Soy la esposa. Si yo me derrumbo entonces todos los demás a su vez se derrumbarán. Así que me hice más fuerte», declaró luego de gestionar el traslado de Navalny a Alemania.

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