Nos cambiaron a Pangal

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Del acrobático Mowgly chileno que nos encandiló hace 13 años sólo queda su mirada clara y una que otra pirueta

Poco queda del Pangal Andrade de su primer reality («Año 0», Canal 13, 2011). Irrumpió como un jovencito superdotado físicamente, capaz de encaramarse al árbol o estructura que le pusieran por delante. Además, y en concordancia con su procedencia lejana del mundanal ruido (Cajón del Maipo), su proceder era siempre recto, tan transparente como su mirada. Ni comparado con otros participantes del mencionado experimento televisivo, que robaban, escondían y consumían a espaldas del resto alimentos como huevos y azúcar. No soy de mencionar nombres, así que pueden estar tranquilos, Claudio Valdivia, Frank Lobos y Gabriele Benni.

Hoy repite en otro proyecto de telerrealidad, «¿Ganar o servir?», de la misma estación, pero el contraste ha sido demasiado. Ha pasado a ser «El señor de la carencia», como le dice amistosamente Coca Mendoza, haciendo un guiño al carácter déspota y recalcitrante del personaje de Julio Milostich en la teleserie «El señor de la querencia» (TVN, 2008).

Dicen que entre broma y broma la verdad se asoma y esta no es la excepción. Este Pangal 2024 se ha mostrado mañoso, pasado para la punta con sus pullas, cerrado de mollera y mandón.

Un fuerte encontrón verbal provocó una de sus salidas. Fue cuando Mendoza nominó a Raimundo Cerda para la próxima instancia de eliminación y al primo de Pedro Astorga no se le ocurrió nada mejor que gritarle «¡Te quedan tres días, guacho!», comentario que por supuesto no le cayó nada bien al exjugador de «Gran Hermano Chile».
Mientras la tocada de oreja fue celebrada por los hombres de su círculo en el encierro (entre los que se cuentan los reincidentes en realities Mendoza y Valdivia), algunas mujeres le hicieron ver a Andrade que debería acercarse al joven estudiante de agronomía para limar asperezas. Recién ahí cayó en cuenta de que su gracia no le resultó divertida al aludido y fue a conversar con él.

Uno que, desde la trinchera de los televidentes, ha crecido con estos cabros, notó de inmediato el cambio. Aunque el desfase actual de «¿Ganar o servir?» es de un mes (se acaba de ver en pantalla la celebración del cumpleaños de Valdivia, que es el 11 de abril), que alguien que lea esto le avise que extrañamos al Pangal de antes, al de siempre. Que este bravucón de barrio, hoy nublado por las risas de su séquito de amigotes, que ahora encuentra insoportable a Mariela Sotomayor y que le pregunta a Luis Mateucci cómo pudo ser pareja de Oriana Marzoli, antes se habría acercado a ellas para conocerlas y contenerlas.

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