Aluvión arrasó con vehículos y todo lo que encontró a su paso en Las Condes
La masa de barro arrastró el bus por dos cuadras y algunos pasajeros treparon al techo para evacuar.
Cerca de las 17 horas de este jueves, un estruendo ensordecedor interrumpió el tránsito en la intersección de avenida General Blanche con Santa Sofía, en la comuna de Las Condes. En cuestión de segundos, la calle dejó de ser asfalto y se convirtió en un torrente de lodo espeso, ramas y piedras grandes que bajaban de la quebrada Honda.
La doctora Silvana Acosta cuenta que el episodio la pilló cuando iba a comprar a un supermercado Jumbo en San Carlos de Apoquindo. «Estaba todo súper tranquilo. Pero de un segundo a otro todo se convirtió en un infierno. Vi que el auto delante de mí se empezó a mover, como si estuviésemos en un terremoto», cuenta. «Pero enseguida, por la avenida General Blanche, vi cómo venía un río de barro, piedras gigantes y troncos, ni siquiera ramas. Troncos de árboles que fueron arrancados de cuajo. Por suerte alcancé a doblar y salir de ahí».
La micro
Imágenes impactantes circularon por redes sociales, destacándose un bus del sistema Red arrastrado por un alud de barro a toda velocidad, con tres personas aferradas al techo. Dentro, otros seis pasajeros, principalmente universitarios y trabajadores, vivieron minutos de terror al ser arrastrados pendiente abajo.
Otro video grabado por los pasajeros muestra el barro filtrándose violentamente por debajo de las puertas de la micro, alcanzando los asientos rápidamente. Se oye el crujido del metal, el impacto de rocas contra el chasis y gritos desesperados: «¡Se está inundando!», «¡Abran arriba!», «¡Miren la micro, c…!».
Sofía Opazo, estudiante de la Universidad de los Andes que venía a bordo junto a tres compañeros, relató a T13 que «no alcanzamos ni a bajarnos de la micro porque nos pegó de golpe toda el agua, con un árbol y de todo. La micro se empezó a ir para atrás, atrás, atrás. Se inundó hasta arriba y tiró unos pinos para el fondo. Empezamos a subir por la puerta de emergencia (escotilla) y nos quedamos arriba. La micro botaba todos los postes y árboles a su paso. Éramos nueve personas con el chofer, quien gritaba e intentaba salir».
La única vía de salvación para los pasajeros fue empujar la escotilla superior del techo. Joaquín Ugarte, otro de los universitarios a bordo, aseguró que el agua adentro no daba tregua: «Tenía barro como hasta la cadera. Éramos principalmente estudiantes en el bus. El agua y el barro nos arrastraron como dos cuadras hacia abajo. Por suerte paró, la micro quedó frenada y yo pude saltar por ese vidrio; después ayudé a recibir a todos los pasajeros que quedaban adentro».
Una tercera pasajera habló sobre la angustia que se vivió en la techumbre.»Nosotros veníamos arriba del techo de la micro gritando y pidiendo ayuda a la gente mientras éramos arrastrados. Todos lloraban y gritaban porque abajo se inundaba. Salimos enlodados completamente; algunos se golpearon y otros se cortaron con vidrios, pero afortunadamente nada de extrema gravedad», dijo.
La máquina se detuvo gracias a dos añosos árboles en los que quedó incrustada, a escasos 15 metros de impactar directamente contra un strip center del sector. Minutos más tarde, el conductor, un hombre de 68 años, fue trasladado en calidad de testigo hasta la 47ª Comisaría de Los Dominicos, para declarar.


