Andrés Tapia Mingo (39) trabaja en el Hospital Eloísa Díaz de La Florida y hace clases en la U. de Los Andes
Sus videos explicativos suman 15 millones de reproducciones al mes. Curiosamente, un buen porcentaje de las consultas son de mujeres.
Hace un tiempo, a Andrés Tapia Mingo (39), urólogo hit en Instagram por su cuenta @urotapiamingo donde responde dudas, un seguidor quiso molestarlo y le mandó el siguiente mensaje: «Doctor, no puedo no tocarme viendo sus videos».
El médico obviamente captó para dónde iba, pero en lugar de enojarse o bloquearlo usó la frase y le respondió: «Me gusta eso porque es importante el examen testicular, porque el cáncer no duele». Esa anécdota resume el espíritu de su trabajo en redes y revela el secreto de su éxito.
Cuando el hoy médico del Hospital Eloísa Díaz de La Florida y docente de U. de Los Andes se estaba preparando para dar el examen de urología empezó a compartir datos en su cuenta de Instagram.
Su público eran amigos y conocidos, pero de inmediato notó algo: cuando se topaba con esas mismas personas, de forma personal, le decían «qué interesante lo que pusiste». Fue la génesis de todo. Hoy tiene más de 201.000 seguidores en Instagram, supera los 110.000 en TikTok y 15 millones de reproducciones al mes. ¿Por qué? Porque responde todas las dudas que le plantean entregando información incluso cuando del otro sólo buscan tomarle el pelo.
«Ese video (de la persona que se tocaba) se hizo viral porque la gente se reía y decían el doctor no se da cuenta que le están tirando los cortes. Yo sí me doy cuenta pero prefiero llevarlo a algo útil. Con eso logré un buen gancho y abordé un tema importante», destaca Tapia.
¿Qué pasó después de empezar a subir información sobre urología a su Instagram?
«Me di cuenta que había un interés, porque ahí (2018) Instagram y TikTok eran de gente bailando o mostrando ropa. Mis amigos médicos me dijeron por qué no haces un Instagram aparte. Me costó, porque usarlo para algo médico se podía ver como algo muy poco profesional. La red usada a nivel de medicina era Twitter, yo no conocía ningún urólogo que tuviera Instagram».
Pero igual lo hizo.
«Al principio me costó, me daba vergüenza que fueran a pensar que era poco serio y de a poco fui subiendo material, hasta que me di cuenta que el reel tenía más exposición y le perdí el miedo a subir cosas más relajado y no tan editado. Cambié el formato y explotó. Ahora, por un lado me siento contento y por otro siento la presión y la responsabilidad de lo que uno dice».
¿Cuántas consultas le llegan?
«Cuando subo una caja de preguntas llegan como 500. Al principio me daba pena porque había muchas que no podía responder, ya que con todas las ganas puedo responder tres o cuatro preguntas por día».
¿De qué tipo son las consultas?
«Pese a que hay temas que son más entretenidos y que tienen más gancho, a mí me interesa meter temas que son importantes, como el cáncer. Por ejemplo, si tienes orina con sangre tienes que consultar, porque puede ser un cáncer de vejiga. Necesito que esto no sea sólo algo entretenido, sino que de verdad ayude, entonces en medio de las preguntas simpáticas o humorísticas trato de meter temas más áridos y densos. Es importante que la gente sepa».
Imagino que casi la totalidad de las consultas son de hombres.
«No, es como 65% hombres y 35% mujeres. Muchas mujeres preguntan por su parejas, por sus hijos y la urología también ve la parte femenina, los cálculos renales, la incontinencia urinaria que es frecuente en ambos sexos, la vasectomía».
Parecido a como se llamaba una película de Woody Allen, su Instagram se puede definir como «todo lo que usted siempre quiso saber y no se atrevió a preguntar».
«Sí, pero hay dos reglas que yo he adoptado. La primera es tomar todas las preguntas como una intención de aprender, porque hay preguntas que se pueden tomar por el lado divertido pero al mismo tiempo hay un montón de información que le puede servir. Siempre pienso que la persona que hace la pregunta la hace con la intención de saber, no sólo de jugar. La otra es respetar siempre el anonimato. Todas las preguntas son válidas y todos pueden aprender».
Usted responde de forma simple y con lenguaje cercano.
«He tratado de aterrizar las cosas y explicarlas de manera fácil y lograr acercar la medicina a las personas, que es mi lema, sin juzgar a nadie. Si tú quieres que la gente entienda tienes que hablar de la forma en que la gente habla. El riesgo es la sobre simplificación, porque los videos son de un minuto, entonces trato de hacer algo general. No es fácil en un minuto resumir todo».
¿Prepara los videos o sólo se lanza?
«Tengo muy poco tiempo, entonces la única forma para que me funcione y pueda subir la cantidad de videos que subo (ha hecho 930) es tirándome nomás. Llevo ocho años haciendo clases, entonces tengo muchos años de explicar las cosas en simple, me sale fácil porque al final las dudas que tienen en Instagram son las mismas que converso con los alumnos o los pacientes».
¿Está contento con la comunidad virtual que ha formado?
«Estoy contento. Me encanta mi pega, me gusta harto, la encuentro interesante, entretenida y me gusta estar en el hospital. Entonces si tengo una comunidad dispuesta a escucharme y que no se va a aburrir, para mí es increíble. A mis amigos y familia ya los tenía aburridos con estos temas, ahora hay un grupo feliz de escuchar y yo estoy feliz de explicar».


