Ya no tendremos pesadillas con Sergio Jadue

Fecha:

El 19 de noviembre competirán Jorge Uauy y Jorge Yunge por el viejo sillón de Sergio Jadue. Quien gane será el último presidente de esa ANFP y, quizás, el primero de la nueva.

El fútbol chileno lleva setenta años profesionalizándose. Fernando Riera profesionalizó la preparación de los jugadores desde que asumió la Roja para el Mundial de 1962. En 1987 le pusimos «Profesional» al nombre de la asociación. En 2005 llegaron las Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales, con mayúsculas suficientes para ofrecer una reforma moral. Ahora viene la Liga Profesional. Algún día, con tanta profesionalización, quizá terminemos siendo profesionales.
Esta vez la palabra trae obligaciones. La ley exige cambiar la estructura: la liga deberá constituirse como sociedad anónima y separarse de la Federación. Los beneficiarios finales tendrán que quedar identificados. Los representantes tendrán registro público y quedarán impedidos de ser propietarios de clubes. Las malas costumbres de Quilín pasarán a tener un problema bastante mayor que un titular de prensa negativo: serán contrarias a la ley.
Aquí es donde termina lo que podemos denominar Ciclo Jadue. Sergio Jadue llegó al poder en 2011 dentro de un sistema que convivía con propietarios difíciles de identificar, intermediarios sentados a ambos lados de la mesa y fiscalizadores mirando desde la galería. El escándalo se llevó a Jadue, pero las reglas que lo inventaron como presidente sobrevivieron todavía otros diez años.
Ahora Pablo Milad se irá sin que la ANFP haya exhibido una investigación propia capaz de explicar quién era y qué hizo Michael Clark para apoderarse de uno de los clubes grandes en sus narices: la Fiscalía allanó y formalizó mientras Quilín dormía la siesta. Esa distribución del trabajo resume una época. La nueva ley obliga ahora a saber quién compra un club y entrega facultades de fiscalización bastante más precisas.
El 19 de noviembre competirán Jorge Uauy y Jorge Yunge por el viejo sillón de Sergio Jadue. Quien gane será el último presidente de esa ANFP y, quizás, el primero de la nueva. No da lo mismo quién gane. La próxima directiva recibirá una corporación con problemas económicos, una Roja ausente de tres Mundiales consecutivos y una fecha límite para levantar otra arquitectura. La Federación tendrá por fin una vida propia, encargada de las selecciones y del desarrollo de la actividad; la Liga deberá administrar el negocio profesional bajo reglas empresariales de verdad.
Milad termina su periodo dejando reparos sobre la nueva legislación. En septiembre la ANFP envió al Ministerio del Deporte un memorándum advirtiendo sobre sus «riesgos legales e institucionales». Quienes lleguen deberán gastar menos energía buscando resquicios y más aplicando la reforma. Entre medio tendrán que llamar a Manuel Pellegrini y convencerlo de conducir a la Roja mientras, en la oficina de al lado, cauterizan definitivamente la relación entre ANFP y Federación.

Las sociedades anónimas llegaron prometiendo sacar al fútbol del viejo club de amigos, pero aprendieron demasiado rápido las costumbres de la casa. Diez años después de Jadue, una ley intenta aquello que el fútbol chileno fue incapaz de hacer por voluntad propia: encender la luz.

Compartir:

Hoy en lun.com

Tendencia

Artículos Relacionados

«Es parte de la normalidad que llueva en octubre, lo que es inusual es la cantidad»

Roberto Rondanelli, director del Centro de Ciencia del Clima...

El caso del juez condenado por huir de un accidente que logró anular el juicio

El magistrado Juan Carlos Maggiolo debe enfrentar un nuevo...

Profesor Salomón terminó extenuado tras grabar su reencuentro con Tutu Tutu

El club de la comedia usará el sketch para...

Inglés para el trabajo se convierte en el favorito de los cursos gratuitos

Oferta del programa Potencia+ que disponen el Sence y...