Detalles del robo a la viña Villard, de Casablanca
Ladrones llegaron en dos vehículos. Uno lo cargaron mucho y no pudo seguir andando.
Charlie Villard recuerda que estaba en Brasil cuando cerca de las 4 AM lo llamaron para avisarle que estaban robando en la bodega de Villard, la viña familiar ubicada en Casablanca.
«Avisamos a Carabineros y cuando llegaron interceptaron a los tipos. Incluso les dispararon a los carabineros y hubo una persecución por unos caminos internos. Los tipos andaban en dos autos, ya se habían llevado cosas y habían vuelto por más», cuenta el viñatero.
Pero los ladrones tuvieron un problema: cargaron mucho una camioneta y en la persecución se les iban cayendo las botellas mientras huían. «Había vino repartido a lo largo de 20 kilómetros. Al llegar a una cuesta no se la pudieron, dejaron botado el auto y huyeron a pie. Ahí se recuperó parte del robo, pero muchas botellas de vino quedaron quebradas en el trayecto. El otro auto arrancó», cuenta Charlie, quien ahora está a cargo de la viña que crearon sus padres, el francés Thierry Villard y su esposa Paulina, en 1989.
Al hacer el recuento, concluyeron que aún faltaban 1.600 botellas. «Se llevaron muchas cajas de exportación que estaban listas para salir. Esos vinos valen entre 13.500 y $65.000».
También se llevaron cerca de 110 botellas Magnun, unas grandes, de un litro y medio. «Esas son botellas fiesteras, para celebraciones y donde el vino evoluciona de una manera distinta», describe Villard.
Lo que más lamenta el viñatero es que «estos tipos encontraron nuestra cava donde teníamos nuestro historial. Nos robaron nuestro ADN, nuestra historia. Es algo súper sentimental, no reemplazable. De esas botellas de cosechas desde el 2005 nos robaron cerca de 300. Mucho de lo que estaba quebrado era de esto. Del Tanagra 2005, que fue la primera cosecha de un vino ícono, yo venía de Francia, había estudiado y fue un proyecto con mi hermano», se lamenta.
¿Les quedaron algunas de esas botellas?
«Por suerte, hace algunos años yo guardé unas pocas. Se nos había llenado la cava, ya no se podía pasar y las llevamos a otro lado».
Hay una investigación en desarrollo y la PDI ubicó en una casa en Curacaví cerca de 500 botellas. Aún faltan cerca de mil. Dos personas fueron detenidas.


