«Es parte de la normalidad que llueva en octubre, lo que es inusual es la cantidad»

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Roberto Rondanelli, director del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2)

Explica que El Niño actual es tan extraordinario que ha provocado una situación sin precedentes en cuanto a precipitaciones: Estamos un poco en tierra incógnita.

«Es parte de la normalidad que llueva en octubre. La precipitación promedio de este mes en Santiago son como 12 milímetros medidos en Quinta Normal. Lo que es inusual es la cantidad de precipitación que ha caído en octubre hasta el momento, ya que llevamos casi 75 milímetros en Quinta Normal y 150 en Tobalaba, que son dos estaciones que tienen datos de largos períodos», analiza Roberto Rondanelli, académico del Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile y director del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2).
El Informe Climatológico Diario de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) muestra que en Quinta Normal cayeron 53,8 milímetros entre las 10 del martes y las 10 del miércoles. Esta estación registra 306,8 en lo que va del 2026, 13,5% más que el año pasado a esta fecha. 286,3 caen aquí en un «año normal», que considera observaciones entre 1991 y 2020.
En Pudahuel el superávit es mayor: 14,1%. Entre martes y miércoles cayeron en esta estación 40,9 milímetros y el acumulado a esta fecha es 238,9. El año pasado cayeron 188,1.
Las diferencias
 
La gran cantidad de estaciones meteorológicas en la Región Metropolitana, que incluyen una red ciudadana, es decir aficionados que han instalado pluviómetros, comprueba que no en todas partes llueve lo mismo. «Mientras más cerca uno está del pie de la montaña, de los Andes, más precipitación recibe. Si uno se mete a la cordillera, más precipitación todavía. Hay zonas como Pudahuel que recibe menos precipitación solo por el hecho de que está protegido por los cerros costeros. Hay otras zonas de la Región Metropolitana, como Caleu, ya en límite con la Región de Valparaíso, donde la orientación de la montaña hace que cualquier sistema produzca muchísimo más precipitación que en Santiago, y ahí ellos tienen acumulado creo que más de mil milímetros este año», cuenta.
Las montañas tienen muchas maneras de incidir en las lluvias. «Casi todas tienen relación con que el viento sube por la ladera y condensa más agua cuando hace eso. Al condensar más agua, se forma una nube más potente y se produce un ascenso forzado por la topografía. Esa condensación extra produce mayor precipitación», describe. No es tan simple como que una montaña estruja la nube.
Fuera del rango
 
«El sistema frontal de octubre no tuvo nada que envidiarle a un sistema de invierno intenso», afirma Rondanelli. La causa es El Niño. Uno como no se había visto nunca. «El Niño está teniendo temperaturas en el océano que no son las usuales que uno observaría y ese carácter extraordinario hace que también veamos cosas que no hemos visto nunca.
Estamos completamente fuera del rango. Estamos un poco en tierra incógnita, en el sentido de que no tenemos precedentes para esta situación que está ocurriendo ahora», cuenta.
El Niño ha provocado otros años abundante precipitación en octubre en esta parte del planeta, pero nada como ahora, dice. Basta con observar las anomalías o diferencias entre las temperaturas actuales de las aguas del Pacífico y las consideradas normales. En la región o zona 3.4, un cuadrante de coordenadas específicas en medio de este océano, la anomalía es de hasta 3,3 grados. Bastante más caliente que lo habitual.
 
Incluso más
«Frente a la costa de Perú y de Ecuador, que eso se llama la zona del niño 1-2, las anomalías están en 5,5 grados.
Piensa que para el 97, que fue un Niño extraordinario, las anomalías en esa zona estaban en 3,5″, explica. No sólo eso. Frente a las costas de Chile, el agua está cerca de 3 grados más caliente. «Lo más alto que había estado nunca en esta época del año fue el 82, que fueron 2 grados más», recuerda.
Mientras más caliente está el Pacífico, más genera vapor de agua que viaja en forma de nubes hacia el continente.

«Los modelos siguen mostrando precipitación anómala durante octubre, noviembre y diciembre e incluso un poquito de precipitación en noviembre, diciembre, enero», anticipa. Sin embargo, advierte que este pronóstico, llamado estacional, tiene menos precisión que el pronóstico diario. «Una vez que se establece el verano, el verano no es lluvioso, no hay por dónde».

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