De trabajar en un Cesfam de Concepción como nutricionista saltó a las grandes ligas del fisiculturismo mundial
Nos hacen doping y hasta pasamos por un polígrafo para ver que no nos metemos nada, cuenta la campeona nacional en bikini fitness y que antes de competir debe someterse a un detector de mentiras.
«Un día estaba en el gimnasio y una persona que conocí se me acercó y me dijo que tenía el físico perfecto para participar en esto del culturismo natural, que no tenía idea lo que era», recuerda Romina, que por ese entonces trabajaba en un Cesfam de Concepción y hoy con 34 años representará a Chile en el Mundial de categoría de noviembre en Canadá.
¿Y qué era esto del culturismo natural?
«El culturismo natural es una disciplina donde se busca definir la musculatura del cuerpo sin el uso de fármacos. A nosotros nos hacen doping y hasta pasamos por un polígrafo para ver que no nos metemos nada. Y mi categoría se llama bikini fitness».
¿Cómo es eso del polígrafo?
«El polígrafo es como un detector de mentiras parecido a los que se ven en las películas, donde se los ponen a los presos para comprobar que estén diciendo la verdad. Te instalan sensores y cuando te hacen preguntas te evalúan la temperatura y las reacciones del cuerpo. Es para comprobar que todos los atletas estemos en igualdad de condiciones y no haya algún infiltrado que use fármacos y esté compitiendo con los naturales».
¿Su categoría bikini fitness en la misma donde participa Luli?
«O sea, la Luli también hace bikini fitness, pero yo no sé si es natural, porque nunca la he visto en campeonatos naturales».
¿Y en la práctica en qué consiste su deporte?
«El culturismo es una disciplina que la practicas 24/7. Desde que te levantas partes con la pauta de ejercicios, haces cardio, las rutinas y requiere de mucha fuerza de voluntad con las comidas. Es muy agotador y tu cuerpo se desgasta hasta que no puedes más».
¿Las competencias se tratan de marcar los músculos?
«En los hombres sí, pero en las mujeres hay poses reglamentarias, pasarelas, te evalúan el bikini, el maquillaje, los zapatos. Por ejemplo, mi categoría es talla baja, porque yo mido 1,54, y evalúan que el cuerpo se vea armónico en cuanto a la cintura, los glúteos, los hombros redondos. Hoy soy atleta profesional, saqué mi carné pro en el Sudamericano de Ecuador y ahora representaré a Chile en el Mundial de Canadá, que es lo máximo».
¿Y cómo llegó al contenido para adultos?
«Empecé a ser creadora hace como dos años más que todo como una forma de generar ingresos de manera tranquila para que no interfiera con mi deporte. Hace como 3 años que me vine a vivir a Santiago y esto de hacer fotos y videos me daba la libertad para mis entrenamientos, que parten a las 5 de la mañana, y así no andar corriendo».
¿Le ha ido bien?
«Yo partí haciéndome un perfil en Arsmate y me fue muy bien. La primera semana me gané como $2.000.000 de pesos, que es mucha plata, entonces después a ellos les debe haber saltado la estadística y me contactaron para auspiciarme como culturista».
¿En qué consiste ese apoyo?
«Me empezaron a ayudar desde que viajé a Ecuador. Me pagaron la estadía, porque yo me gané los pasajes. Y cuando participé en Argentina me ayudaron con la ropa para entrenar. Y ahora para el Mundial de Canadá, que es como un sueño para mí, me apoyaron con distintos gastos para la competencia».
¿En esta plataforma para adultos también graba películas?
«Claro, grabo películas y te las pagan aparte. En ese mundo me conocen como Romy Pink Fit y me va muy bien».
¿No le ha jugado en contra este trabajo erótico con su deporte?
«Acá en Santiago el tema de hacer contenido para adultos es como una discriminación. De hecho, una marca de suplementos igual me dejó de auspiciar porque yo hacía contenido. Pero tuve la suerte que después Arsmate confió en mí y me comenzó a auspiciar. Además, con lo que gano en la página puedo solventar mi carrera».


