Boicot al invierno

Fecha:

En invierno surgen vigorizados esos personajes pálidos que son el jefe, la señorita supervisora, el profesor, el contador, el primero del curso, en fin: los que laminan el tiempo y hacen desaparecer la alegría del verano.

Se nos va el verano, y con él se van también el sol, el tiempo libre, el vagabundeo, la vestimenta fácil, la alegría. Hemos visto cómo en el ambiente vacacional los cuerpos se nos mostraban con soltura y la sonrisa era más fácil. Durante el verano las noches son cálidas y llenas de estrellas, sobre todo porque al otro día no hay que ir a trabajar.Uno quisiera resistirse al tiempo invernal, no por lo frío (que puede tener también un encanto de día lluvioso y casero), sino porque el invierno nos hace esclavos. Ver a esos pobres niños que son transportados a los colegios como paquetes en sus uniformes cuando aún no amanece, con las caras pálidas y asombradas, da un poco de pena. Cada lunes de invierno resucita en el ánimo -aunque uno ya haya dejado atrás la infancia- ese sentimiento de sueño, lata, miedo, culpa, resistencia, que de niños nos hacía comprender que las vacaciones habían terminado y llegaba el tiempo odioso de la miss, del cura, de la actividad escolar carente de sentido.

Por lo tanto se siente uno dispuesto a prolongar el verano, un verano personal. Lo más bonito del verano es la libre disposición del tiempo, y lo peor de la vida laboral es esa pretensión de la sociedad de que es bueno hacer yoga de siete y media a ocho y media, entrar a trabajar a las 9, «colar» a la 1, y así infinitamente, rebanado el tiempo de la vida como una mortadela, ojalá con uniforme.

En la tibieza del verano surge el amor, reaparecen el deseo y la pandilla. Todo luce nuevo y divertido. La ciudad está despejada y la naturaleza es fácil. El verano es el momento del viaje, o quizás también, mejor, de la pereza, del dolce far niente .

En invierno, en cambio, surgen vigorizados esos personajes pálidos que son el jefe, la señorita supervisora, el profesor, el contador, el primero del curso, en fin: los que laminan el tiempo y hacen desaparecer la alegría. Te ganarás el pan con el sudor de tu frente. Parirás con dolor. Se acuerda uno de la cruel fábula de la cigarra y la hormiga, donde la cigarra (que era como un grillo) se divertía en verano haciendo sonar sus patitas en tanto que la hormiga trabajaba acumulando provisiones. Llegado el invierno con sus lluvias y sus nieves sintió mucha hambre la cigarra y le pidió algo de comida a la hormiga, que tenía llena su despensa. ¿Qué hacías en verano?, preguntó la hormiga. Cantaba, sonrió la cigarra. Pues entonces ahora baila, le espetó la hormiga, cerrándole la puerta en las narices. Ésa es la lógica del invierno.

En invierno vienen los días cortos, las lluvias, el esmog y la gripe. Y, aprovechándose del pánico invernal, aparecen esos seres hormigosos que nos retan y necesitan que pasemos el día haciendo lo que odiamos. Pero podemos resistirnos. Pudiéramos, quizás, guardar la luz del sol bajo la ropa, extender la libertad. Sería bonito ponerse a boicotear los horarios, seguir andando con chalas mentales y no perder la sonrisa. Para que todo el año sea verano.

Compartir:

Hoy en lun.com

Tendencia

Artículos Relacionados

«Es parte de la normalidad que llueva en octubre, lo que es inusual es la cantidad»

Roberto Rondanelli, director del Centro de Ciencia del Clima...

El caso del juez condenado por huir de un accidente que logró anular el juicio

El magistrado Juan Carlos Maggiolo debe enfrentar un nuevo...

Profesor Salomón terminó extenuado tras grabar su reencuentro con Tutu Tutu

El club de la comedia usará el sketch para...

Inglés para el trabajo se convierte en el favorito de los cursos gratuitos

Oferta del programa Potencia+ que disponen el Sence y...