Ranking: las carreras donde más alumnos reprueban en primer año
Informe del Mineduc arroja que la tasa de aprobación es la más baja de los últimos años.
Según el Servicio de Información de Educación Superior (SIES), del Mineduc, la tasa de aprobación anual corresponde al porcentaje de asignaturas que un estudiante aprueba respecto del total que cursa durante el año académico
Bajo este indicador existen casos como Medicina, donde los alumnos de primer año aprueban 97,6% de las asignaturas que cursan, u Obstetricia, cuya tasa alcanza 91,6% (ver tabla).
La información aparece en el reciente Informe sobre Avance Curricular en Educación Superior, publicado por el SIES con datos entregados por las propias instituciones. La tasa de aprobación total de primer año en las universidades (82,6%) es la más baja de los últimos años.
Para hacerse una idea, en 2019 -antes de la pandemia- alcanzaba 86,9% (el documento completo se puede ver en mifuturo.cl, https://s.lun.com/mifzry).
Otro razonamiento
Entre las carreras con menor nivel de aprobación asoman varias ingenierías civiles, que registran entre 64% y 77% de ramos aprobados. ¿Cuáles son los ramos donde caen más alumnos de primer año? «Diría que tradicionalmente son Cálculo y Álgebra, seguidos por Física», responde René Garrido Lazo, doctor en Ingeniería y académico asociado del Departamento de Ingeniería Geoespacial y Ambiental de la Universidad de Santiago (Usach).
«Son asignaturas que representan un cambio importante respecto de la enseñanza media, porque exigen desarrollar nuevas formas de razonamiento, una mayor capacidad de abstracción y hábitos de estudio que muchos estudiantes todavía están construyendo», agrega.
«Lo digo también desde mi propia experiencia. Cuando estudié Ingeniería Civil Química en la Usach, reprobé tanto Cálculo como Álgebra. En ese momento fue frustrante, pero logré superar esas dificultades y continuar mi formación. Con los años terminé realizando un doctorado y hoy me dedico a la docencia y la investigación universitaria, además de formar nuevas generaciones», destaca. «A veces, aprender a superar una dificultad también es parte de aprender a ser ingeniera e ingeniero».
Cuellos de botella
«En los primeros años de ingeniería tenemos diferentes ramos de cálculo, pero el más difícil es Cálculo Multivariable, en donde los estudiantes tienen que imaginarse estas variables en tres dimensiones», sostiene Paulina González Martínez, PhD y académica de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad Central.
«Hay teoremas, como el de Gauss, donde también debes aprender a dibujar en tres dimensiones. Es muy importante la creatividad y la imaginación en estos primeros años», complementa.
«Luego vienen las ecuaciones diferenciales, que cuesta un poco entenderlas, pero después cuando las pasamos en Física podemos ver la aplicación. También aspectos de álgebra lineal suelen ser un cuello de botella para los alumnos», consigna.
Para entrar a cualquier ingeniería, recomienda trabajar algunas habilidades básicas: «Una de ellas es comprensión lectora, porque un punto o una coma hacen la diferencia totalmente en cómo voy a modelar la ecuación. También la autogestión, cómo organizar su tiempo para estudiar y, algo importante, la tolerancia a la frustración. Muchos vienen con promedio 7 del colegio, entran a la universidad, su primera nota es un 2 y se frustran. Debe haber un proceso de madurez».
Transición compleja
Una de las tablas que acompaña esta nota muestra los ramos genéricos más reprobados según área. Aunque no hay estudios detallados sobre los más complejos por carrera, reportes de los propios planteles (como el Informe de Asignaturas Críticas de Ingeniería UdeC) coinciden en los llamados ramos «cortacabeza». Por ejemplo, Cálculo en las ingenierías, Anatomía en carreras de la salud o Estadística en Psicología y Sociología.
Para Felipe Kong, académico de la Facultad de Educación de la Universidad Diego Portales, la conclusión clave del documento del Mineduc es que reconoce que la transición colegio-universidad es muy compleja, lo que incide en la reprobación de ramos.
«Se establece que existe un proceso de adaptación, que implica otros códigos y formas de interacción. Cuando ingresan a la educación superior, los estudiantes deben administrar el tiempo de manera diferente a como lo hacían en el sistema escolar: tienen horarios establecidos, hay lógicas de ventanas de tiempo, códigos académicos que el recién ingresado desconoce porque nadie le enseñó; por ejemplo, que una prueba se llama solemne y que está dividida en porcentajes. Son cuestiones que se van desarrollando. Te ves enfrentado a resolver a esa lógica, que nunca habías visto, con herramientas que probablemente tampoco tienes ni las desarrollaste en tu período escolar», advierte.
«Los datos son decidores: sube la tasa de reprobación en primer año, la tasa de titulación oportuna ha bajado y las deserciones han aumentado, lo que muestra que existe una dinámica en la educación superior que necesita ser atendida», concluye.


