Andrés Ayub analiza qué salió mal en el ejercicio que terminó con la muerte de un árbitro en la lucha libre mexicana
El réferi Gerardo Germán Pineda, conocido como El Búho, recibió un martinete del luchador Hijo de Fishman.
El árbitro mexicano de lucha libre Gerardo Germán Pineda, más conocido en el ámbito como El Búho, murió tras recibir una maniobra llamada martinete durante una función. El réferi de 75 años quedó inconsciente en el ring tras el ejercicio, programado dentro del espectáculo. Los paramédicos confirmaron su muerte minutos después.
Según el sitio especializado «Superluchas», el lance ocurrió durante la lucha estelar de la cartelera «Deslealtades», en el Deportivo 11 de Julio de Mineral de la Reforma, Hidalgo, la madrugada del pasado miércoles. El Hijo de Fishman aplicó el martinete sobre el árbitro y ambos cayeron a la lona: el luchador se levantó y el réferi, que azotó la cabeza, permaneció inconsciente en el centro del ring. La función se detuvo para pedir asistencia médica. Los paramédicos lo atendieron, pero confirmaron que no presentaba signos vitales.
Andrés Ayub, ex luchador olímpico grecorromano que representó a Chile en Londres 2012, vio el video de la acción y dice que el árbitro de 75 años no estaba en condiciones para soportar la maniobra. «Era un árbitro: no estaba preparado físicamente, no tenía una musculatura adecuada. No estaba apto para hacer esa parte del show. Yo lo encuentro una irresponsabilidad de parte de ellos», opina el deportista.
«Un caballero de esa edad no tiene fuerza en el cuello, en el trapecio, en la espalda, en los abdominales; caer así es peligrosísimo», acota Ayub. Tras el show, la policía detuvo al Hijo de Fishman, cuyo nombre real es José Ángel Nájera, de 36 años, y lo puso a disposición del Ministerio Público para ser formalizado por homicidio culposo.
Braulio Moreno, productor de los espectáculos de lucha libre chilenos «Guerra de Titanes», aporta que el martinete es una de las maniobras más peligrosas de la lucha profesional: «Consiste en levantar al rival en posición invertida y llevarlo hacia la lona, exponiendo su cabeza y columna cervical a lesiones potencialmente fatales», explica.
«El problema no es solamente la maniobra, sino quién la ejecuta y quién la recibe. Es fundamental considerar la experiencia, preparación física y capacidad de ambos para realizarla de manera segura». En su empresa restringen quién puede ejecutarla: «Actualmente, Coyote, uno de los luchadores más experimentados de nuestra escena, es el único autorizado para realizarlo, y aun así lo utiliza excepcionalmente. Lo ocurrido en México es profundamente lamentable y demuestra que, aunque la lucha libre sea un espectáculo, los riesgos son absolutamente reales», afirma Moreno.


