Cumbre fotográfica reúne a punkies, solitarios y fantasmas

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Exposición colectiva en la Plaza Victoria

En la Plaza Victoria de Valparaíso se presenta una muestra de fotografías cuyo tema central es esa ciudad, pero en la que el público difícilmente encontrará una imagen que lo transporte hasta los ascensores, escaleras u otros elementos infaltables en los típicos registros inspirados en ese puerto.

La muestra consta de casi 70 obras dispuestas en paneles que permiten mirar con propiedad y que están dispuestos en un costado de ese conocido lugar de reunión. Se trata de fotos realizadas especialmente para esta exhibición por ocho autores profesionales.

Sólo dos de los fotógrafos participantes residen en Valparaíso. Cinco viven en Santiago y el último, en Copiapó. Y si bien fueron invitados a elaborar y exhibir series donde el protagonismo recayó en esa ciudad de la Quinta Región, no todas las imágenes fueron capturadas en ella.

Mane Adaro, la curadora del montaje, explica esta contradicción: «Es posible hacer un proyecto sobre un lugar sin estar ahí. En este caso, los fotógrafos elaboraron sus imágenes sobre un imaginario cultural de Valparaíso o sobre una metáfora de la zona».

De ese modo, la exhibición incluye un fantasmagórico trabajo de Cristián Maturana que se ambienta en las salitreras del norte. En contraste con la aridez y la oxidación de objetos que ese autor destaca en su serie, hay en la muestra imágenes donde aparece el mar, pero escondido tras carros de venta de comida o apenas visible en medio de la oscuridad nocturna.

Se ven, por otro lado, numerosos retratos de chilenos que podrían ser o no residentes porteños. Algunos conversan dentro de un bar bastante solitario, otros posan junto a las fachadas de distintas viviendas y también están los que revelan todo su carácter ante la cámara, como hace una mujer punkie que muestra parte de su intimidad y accesorios clave de su estilo.

También hay vistas parciales de edificios de departamentos muy contemporáneos casi pegados a la vereda y separados de la calle por rejas y uno que otro árbol.

«El objetivo fue presentar una mirada de Valparaíso diferente de la turística, manipulada y estilizada para el consumo masivo. Este proyecto se centró en mostrar realidades que existen, pero que no son visibles», comenta Mane Adaro.

En el conjunto destaca la serie de Nicolás Wormull, quien se instaló, durante días, en la Plaza Echaurren para fotografiar en su medio a diferentes habitantes de esa área. Sus retratos presentan a personajes solitarios, confinados a espacios tan pequeños como una pieza. La mayoría posa en cama.

«Busqué lo que no se ve y me encontré con gente que está muy quebrada, porque tiene problemas familiares o adicciones. Terminaron contándome sus historias», explica el autor.

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