Video viral mostró el vehículo de Manuel Orellana aún enterrado en la nieve
En el ámbito del carrete, El Chino es histórico, dice el autor del video. El rescate en la montaña se ha transformado en una historia de culto. Se ha convertido en un fetiche, dice investigador.
La tarde del sábado, José Luis Corrales iba camino a las Termas de Colina, allá en el mismísimo final del Cajón del Maipo, cuando los amigos que iban con él le dijeron (le exigieron) «pasemos a ver el auto de El Chino».
Le dicen así, El Chino, como si fuese un conocido, porque han hablado tanto de él que es como si lo fuera. «En el ámbito del carrete, El Chino es histórico», afirma.
Así que partieron a ver el auto.
Una grabación subida a redes sociales que rápidamente se viralizó muestra el auto de Manuel Orellana, El Chino, aún enterrado en la nieve desde que decidió subir a la alta montaña acompañado de dos educadoras de párvulos en medio de una tormenta, el 16 de julio.
El resto de la historia forma parte del folclor nacional: al verse atrapados por la nieve y el frío, se dirigieron al refugio de las Termas de Colina donde permanecieron casi una semana hasta que los rescataron en helicóptero. El aluvión de memes y la fantasía edulcoraron la tragedia hasta transformarla en leyenda urbana. Cuando eso ocurre, se parece harto a un culto.
Todos lo quieren
Francisca Covarrubias, ejecutiva de marketing de las Termas de Colina, cuenta que cuando reabrieron las termas en septiembre, un montón de gente llegó preguntando por el auto y el refugio.
«Mucha gente pregunta por el auto de El Chino y quiere ver el refugio», dice. «Al refugio no los dejamos entrar porque es donde está nuestro personal trabajando. Pero se van a dar la vuelta para ver el auto. Hay gente que ha venido exclusivamente para ver el auto de El Chino, así que es un punto turístico actualmente en el Cajón del Maipo».
Nano Covarrubias, dueño de Las Termas de Colina, dice que lo han llamado hasta desde Estados Unidos para preguntar por El Chino. «Me preguntan que cómo dejaron el refugio, que si es cierto que dejaron todo desordenado, cosas así. Es algo que no para», cuenta. «Lo último que supe del auto es que una grúa intentó sacarlo, pero no pudo, por la nieve que cayó ahora último».
Un fetiche
Felipe Espinoza, sociólogo, doctor en Filosofía con mención en Teoría del Arte y especializado en cultura popular, cree que con el caso de El Chino, el auto y el refugio se produce «una especie de fetichización del objeto, es decir, se convierte en un fetiche».
«En general la cultura popular latinoamericana es una cultura más de la oralidad y del objeto que de la palabra escrita y del libro», explica. «Estos objetos fácilmente los transformamos en objetos de culto, un culto pagano se podría decir. Y a esto se le suman las redes sociales, que lo hacen hiper conocido porque se viraliza. Es decir, lo potencian».
Pero también, agrega, dice relación con algo propio de la cultura chilena. «Estas historias, por muy trágicas que sean, son transformadas por el humor negro, por el sarcasmo, probablemente porque somos un país de tragedias. Aquí hay terremotos, aluviones, inundaciones, hay de todo, y no alcanza a pasar un ratito de la tragedia cuando ya están apareciendo los memes. Como si no quedara más remedio que reírse de la tragedia», dice.
No fue posible obtener un comentario de El Chino Orellana de lo que pasa con el auto.


