FOTOS DE REFERENCIA (Cargar Manualmente):
FOTO 1
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Autor de la Foto: AP
Título/Pie de foto: Arthur Lampitt (75), el protagonista de la insólita historia.
FOTO 2
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Título/Pie de foto: El accidente le ocurrió manejando un Ford Thunderbird 1963.
FOTO 3
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Autor de la Foto: AP
Título/Pie de foto: El objeto de acero medía 15 cm de largo.
FOTO 4
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Autor de la Foto: CEDIDA
Título/Pie de foto: Hace un mes revisó las fotos del accidente y se dio cuenta de que faltaba la palanca de las luces intermitentes.
La pieza de acero se le quedó incrustada luego de un choque en 1963 y nunca sintió molestias
Al norteamericano Arthur Lampitt, de 75 años, le extrajeron la pieza de metal el 31 de diciembre.
Diego Villegas C.
Cuando Arthur Lampitt (75), un norteamericano dedicado a la venta de casas, chocó su Ford Thunderbird con un camión el 17 de julio de 1963, nunca pensó que la historia terminaría de contarse 51 años después. Y eso porque el hombre, oriundo de Granite City, cerca de St. Louis (Illinois), vivió todo ese tiempo con el señalizador de su recién comprado auto metido en el antebrazo.
¿Cómo fue posible? Simple: el día del accidente, Lampitt sufrió también una fractura de cadera, lo que desvió la atención de los doctores, quienes sólo vieron una herida superficial en la extremidad superior del conductor.
«No sintió dolor sino hasta diez años después, cuando supimos que había algo escondido ahí», relata, desde EE.UU., Andrew Lampitt, uno de los hijos del accidentado, quien recuerda que se enteraron del insólito objeto oculto en el brazo de su padre cuando este visitó el palacio de justicia de la ciudad de Jerseyville y pasó por el detector de metales, que sonó, y luego por una máquina de rayos X, donde apareció la pieza extraña.
Como no le causaba grandes molestias y su brazo funcionaba sin problemas, Arthur Lampitt decidió no operarse. Pero la inquietud por el tema le asaltó otra vez cuando hace dos semanas sintió dolor al cargar unos bloques de concreto. «Todo estaba bien hasta que la zona comenzó a abultarse», contó su esposa, Betty, al periódico «St. Louis Post-Dispatch».
Pensaron que podía ser algún elemento quirúrgico olvidado, pero cuando vieron de nuevo unas fotos del accidente -tomadas por un amigo- lo tuvieron claro: en el volante del auto faltaba el señalizador de luces, un objeto de acero de unos 15 cm de largo.
El 31 de diciembre pasado, el cirujano Timothy Lang se demoró 45 minutos en extraer la pieza y el periodista Jesse Bogan estuvo con el paciente y su esposa luego de la cirugía. «Después de algunas noticias bastante duras en el área de St. Louis este año (por ejemplo, Ferguson, donde se han realizado diversas protestas, está a 20 km), fue un soplo de aire fresco escribir la historia del señalizador del Thunderbird», cuenta por e-mail el reportero del «St. Louis Post Dispatch».
Mientras Lampitt ya está de alta en su casa y su familia recibe llamados de varias partes del mundo, en Chile el doctor Ricardo Soto, especialista en salud ocupacional del Hospital Clínico de la Mutual de Seguridad, explica que es muy extraño que un objeto tan grande permanezca tanto tiempo sin infectarse dentro de un cuerpo humano.
«Un granuloma (cuando el cuerpo «encapsula» un objeto externo) ocurre en personas que sufren ataques con perdigones o balas, y es muy raro que en esa zona él no haya sentido dolor, pues hay mucha movilidad muscular y se sienten molestias. Por eso es raro que el cuerpo no haya avisado ni se haya infectado en 50 años. Por lo general uno comienza a sentir dolor a las semanas del accidente», afirma.


