Formalizan a banda acusada de repartir drogas y balazos en La Pintana, Lo Espejo y PAC

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Reclutaban adolescentes como pistoleros; en La Pintana, dos mujeres operaban un circuito de televigilancia

Nueve integrantes fueron formalizados por tráfico de drogas e infracción a la ley de armas. Su líder, apodado Mono Bryan, quedó en prisión preventiva.

Nueve integrantes de la banda del Dios de la Guerra fueron formalizados este viernes por los delitos de tráfico de drogas e infracción a la ley de armas. De ellos, cinco quedaron en prisión preventiva y cuatro en internación provisoria porque son adolescentes.

La banda se hizo nacionalmente conocida porque algunos de sus integrantes, quienes estaban detenidos, se fugaron este miércoles desde una comisaría en La Pintana. La semana pasada el grupo también había participado del funeral de alto riesgo de un miembro apodado «Enzo Bomba Azul», asesinado aparentemente en venganza por una banda rival.

«El OS-7 de Carabineros determinó que Bomba Azul era un integrante de la banda, compartía con ellos y hay fotografías», asegura el persecutor Guillero Adasme, de Fiscalía de Alta Complejidad y Crimen Organizado Metropolitana Sur.

Historia de la banda

El primer líder de la banda del Dios de la Guerra, que se dedicaba al tráfico de drogas y armas en el sector sur de la Región Metropolitana, fue Vaster Miller Gajardo, apodado Mono Vaster, quien murió acribillado el 10 de septiembre pasado en la villa Santo Tomás de La Pintana.

De hecho, el nombre de la banda se originó en una cuenta de TikTok de Miller Gajardo, donde intentaba imponer respeto a sus rivales subiendo videos con armas bajo el seudónimo de Dios de la Guerra.

Su fama llegó hasta la Drug Enforcement Administration (DEA) de Estados Unidos, organismo que alertó a Carabineros sobre un contrabando de armas que provenía desde Argentina y que terminaría en julio de este año en manos de Miller Gajardo.

Nuevo líder narco

Cuenta el fiscal Guillermo Adasme que, tras la muerte de Miller Gajardo, el liderazgo de la banda del Dios de la Guerra fue asumido por Bryan Rojas Villalón, quien en ese momento decidió cambiar su apodo de «Animalito» a «Mono Bryan», con el fin de honrar a su exjefe. Además, relata el fiscal, Rojas Villalón utilizó una mesa azul al asumir el mando y ordenó a sus soldados disparar al aire y lanzar fuegos artificiales.

«Asumió el liderazgo y daba órdenes de toda índole, respecto a armamento, a drogas, locaciones para acometer hechos de sangre, entre otros», afirma el fiscal.

Fortaleza en La Pintana

Según el fiscal Adasme, la banda del Dios de la Guerra distribuía droga principalmente en las comunas de Pedro Aguirre Cerda, La Pintana y Lo Espejo. Su centro de operaciones estaba en la villa Santo Tomás, de La Pintana.

A la organización, agrega, Carabineros la seguía desde septiembre del año pasado; gracias a agentes encubiertos e interceptaciones de llamadas, los funcionarios pudieron recopilar antecedentes para detener a sus miembros. Por ejemplo, cuando el ex líder asesinado Mono Vaster armó el negocio de tráfico de armas desde Argentina, un agente encubierto participó en la transacción realizada en un servicentro de la comuna de Pudahuel.

En La Pintana, en tanto, dos mujeres mayores de edad eran las encargadas de un circuito de vigilancia que incluía cámaras y drones; su objetivo era avisarles a los vendedores de droga si es que se acercaba la policía o una banda rival.

Ataques entre bandas

El 27 de octubre pasado Edson Olivares, alias «Enzo Bomba Azul», fue acribillado con 80 tiros mientras conducía su auto en la villa Santo Tomás de La Pintana. Según el fiscal Adasme, esa muerte fue un ajuste de cuentas por un crimen previo organizado por Bryan Rojas y en el que habría participado «Bomba Azul».

«Mediante intervención telefónica fue posible establecer que el 22 de octubre el imputado Bryan Rojas Villalón coordinó y lideró la acción de otros sujetos, quienes se repartieron en dos vehículos y usando un dron como apoyo técnico cometieron homicidio a un integrante de una banda rival», detalla el fiscal

Para coordinar ese homicidio, agrega, Rojas Villalón utilizó a un imputado apodado «Trauma», quien tiene catorce años. La dinámica de Rojas Villalón, menciona el fiscal, era reclutar a adolescentes vulnerables socialmente que vivían en poblaciones. «Se aprovechaba de sus situaciones para que cumplieran labores más bajas, como la de acopio o de pistolero. Les daba un sentido de pertenencia en el grupo», asegura.

«Rojas Villalón daba órdenes de toda índole», Fiscal Guillermo Adasme.

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