Hermano del Papa cacheteaba a alumnos

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En coro atormentado por escándalo de abusos

Georg Ratzinger asumió sus culpas en una Alemania que hierve con casos de pedofilia relacionados con la Iglesia.

Por mucho tiempo, los casos de pedofilia en el seno de la Iglesia Católica fueron un tema que se escondía bajo la alfombra. Sin embargo, de un punto a esta parte, el silencio dio paso a una avalancha de escándalos que ha salpicado sotanas famosas como la de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, y a otras no tanto, pero que han dejado en evidencia verdaderos sistemas de perversión.

En 2009 Irlanda fue sacudida por los abusos de sacerdotes a estudiantes en diferentes colegios del país y, este año, los dedos apuntan a Alemania, donde ni siquiera Georg Ratzinger, hermano del Papa Benedicto XVI, ha salido indemne.

Hace poco se supo que en el Coro de Ratisbona, que él dirigió entre 1964 y 1994, se produjeron diversos casos de abusos sexuales, de los cuales Ratzinger reconoció ayer no haberse enterado. «El problema que ahora fue revelado nunca había sido abordado», señaló al periódico católico «Passauer Neue Presse», desmarcándose de la pederastia, pero sin quitarle el bulto a otra acusación: el uso de castigos físicos a los díscolos de la clase.

«Estaba feliz por cada prueba del coro. Sin embargo, tengo que admitir que a veces me deprimía porque no lograba los resultados deseados. Yo mismo di cachetadas repetidamente, aunque siempre sentía remordimiento sobre eso», manifestó antes de admitir «el alivio» que vivió en los años 80′, cuando se prohibió por ley, el estilo de aprendizaje a la fuerza.

«Por supuesto hoy uno condena esas acciones, pero al mismo tiempo pido perdón a todas las víctimas», concluyó el reverendo, anunciando su total disposición para ayudar en el esclarecimiento de estas prácticas y de los crímenes que dice no haberse enterado.

Y es que si bien los delitos sexuales actualmente prescriben a los 10 años, en Alemania, la canciller Angela Merkel, estudia aumentar ese plazo a 30. «Muchas víctimas se encuentran en la situación de poder enfrentarse con su dolor sólo después de muchos años», teorizó Herman Gröhe, secretario general de la Democracia Cristiana de esas latitudes.

Por su parte, la ministra de Justicia, Sabine Leutheusse, se descerebra para el menos buscarles un consuelo. «Es necesario dar una señal a las víctimas, como por ejemplo una indemnización voluntaria, para los casos que ya prescribieron», indicó antes de rematar que «la injusticia padecida no puede ser compensada.

«Yo mismo di cachetadas repetidamente, aunque siempre sentía remordimiento sobre eso»
Georg Ratzinger

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