Plumífero de Chillán es sensación y lo postulan a la Onemi
Segundos antes de cada sismo, el ave canta y aletea para alertar a los vecinos.
Antes del terremoto del 27 de febrero, el faisán de Mariana Salvo no cantaba nunca, salvo al amanecer, como lo hace la mayoría de aquellos plumíferos seres que caen en la categoría de pájaro. Tampoco tenía nombre, «lo llamábamos simplemente El Faisán», cuenta ella. Ahora resulta que es el animal más célebre del pasaje San Damián de la villa Emmanuel de Chillán y fue bautizado en votación unánime como Terremotito. Canta, salta y aletea a cada rato, pero no a tontas y a locas como un poseso, si no siguiendo un premonitorio patrón: lo hace segundos antes de una réplica.
«Para el terremoto grande no sé si cantó. Estábamos todos durmiendo. Si lo hizo, no nos dimos cuenta, así que no lo descarto. Pero después, sobre todo los primeros días, cantaba siempre y algunos segundos antes de cada réplica, yo diría que unos cinco a diez segundos antes», explica Mariana.
A la conclusión llegó luego de corroborar sus sospechas con una vecina, a quien le comentó: «Oye, parece que mi faisán canta antes de las réplicas». «No te creo». «En serio». «Mmm, me voy a fijar». La vecina se fijó, llegó a la misma conclusión y luego le comentó a otro vecino («No te creo». «En serio», etc.), y este a su vez a otro. Y así.
«Fíjate que el faisán le ha dado tranquilidad al barrio», dice Mariana.
-A ver.
7-Sí, porque es mucho mejor que te digan «oye, viene una réplica, así que prepárate».
-Claro que sí.
-Nosotros mismos. Cuando el faisán canta, dejamos de hacer lo que hacíamos y nos ponemos alertas y en resguardo. Entonces viene la réplica, nosotros esperamos tranquilos y cuando termina, volvemos a nuestras labores.
-¿Y los vecinos?
-Los vecinos lo agradecen. Una señora que vino de Concepción estaba súper angustiada con las réplicas, pero cuando supo del faisán, puso atención y ahora las espera más tranquila.
-¿Algunas tallas?
-Sí, me dicen que se lo venda a la Onemi. Yo no creo que mi faisán tenga un don mágico o premonitorio; simplemente tiene una sensibilidad especial de escuchar y sentir cosas un poco antes que nosotros los humanos, nada más.


