El programa de Mega arrasa en sintonía el domingo por la noche
Yo creo que el tener esta otra parte más jocosa y que hace que el espectador se ría lo hace más atractivo, asegura el periodista.
Cuando Mega aprobó la realización de «Atrapados 133», la temporada iba a ser de 12 capítulos, pero la buena sintonía ayudó y terminarán sumando 60 episodios. El periodista Luis Ugalde es quien hace las locuciones, con harta sal y pimienta, de las imágenes de los operativos y reconoce que los casos más livianitos o que se prestan para la talla son los más recordados por la gente y también el verdadero secreto del éxito.
En septiembre, la apuesta de Mega que se emite los domingos en la noche promedió 710.964 personas, por minuto, superando a Canal 13, que quedó en segundo lugar, con 511.078. Ugalde asegura que el programa «tiene un componente más docurreality que 133 atrapados por la realidad o Alerta máxima. Creo que también va mucho de la mano con la tecnología que tenemos hoy y que antes no teníamos: podemos ocupar drones y los audios se captan mucho mejor. Eso ha hecho que, como docurreality, sea un programa súper atractivo y sobre una base, que también tuvieron los otros programas, que es la versatilidad de procedimientos que tiene Carabineros, desde allanamientos por droga y persecuciones policiales al curadito o el jugoso que sale arrancando de una fiscalización», detalla el periodista.
Lo otro que atrae es la cuota de humor.
«Sí, el humor ha tenido un espacio relevante en Atrapados 133, pero no desde la perspectiva de reírnos de la delincuencia, porque entendemos que hay un drama en esta cuestión, pero hay situaciones que se han tornado divertidas de la mano de fiscalizaciones, como un tipo que se mete en la casa de un perro en un operativo policial antidrogas para poder esconderse… obviamente eso da risa».
¿Quién hace los libretos?
«Hay un equipo de docurreality que se encarga de los libretos. Este equipo también tiene una visión periodística del tema. Hay cosas que podemos mostrar y otras que se tienen que editar, desde los garabatos a escenas que son súper fuertes y crudas y que no son para poner en televisión. El equipo arma el libreto, yo también le pego una revisión a ese libreto y también hay improvisación en algunas partes».
Usted también dice garabatos. ¿Quién propone eso?
«Lo propone el equipo, porque este programa también tiene un componente de indignación importante. Hay situaciones en las que dan ganas de tirar un garabato, porque es demasiado indignante. Cuando ves que un tipo que tiene 40 detenciones está libre, lógicamente, no puedes decir: Qué lamentable esto».
¿La gente sabe que es usted el que hace las locuciones?
«Sí, me comentan harto. Me hablan del curado jugoso… la gente conecta harto con el programa. En general, recibo harta crítica positiva. Les gusta desde la perspectiva divertida, me dicen: Oye, que me reí con el relato y otros se ríen con las situaciones».
En el programa intercalan casos serios con otros más livianos.
«El programa trabaja con emociones, eso es claro, pero hay que ir dándole un ritmo y ese ritmo va de la mano con eso. No se parece a Cops, que es la inspiración y que es persecución, persecución, persecución… hacer un programa así el domingo en la noche sería muy duro para el espectador y no sé si el espectador conectaría tanto. Yo creo que el tener esta otra parte más jocosa y que hace que el espectador se ría lo hace más atractivo».
¿El buen rating es por eso?
«Claramente, la gente premia aquello. Lo que más me dicen es que hay situaciones que dan más risa que tensión. La tensión está, pero las situaciones humorísticas son porque hay un amplio espectro de situaciones. La delincuencia nunca es liviana, pero ahora quizás nos hemos reído más que asustado».
Igual no es fácil hacer una locución que sea relajada y llegue a ser cómica.
«Uno de los sonidistas que trabaja con nosotros, Cristián Sandoval, me ha ayudado mucho en eso. En los primeros programas me decía: Estás muy periodístico, muy prensa, suéltate un poco. Después hubo situaciones que ayudaron a eso y me salió rápido, a mí me gusta harto el hue…, así que no fue difícil, jajajá».
¿Imaginó que sería el rey de la noche del domingo?
«La verdad no, jajajá, menos en la noche después de haber trabajado tanto tiempo en las mañanas, pero yo no soy el rey, es el equipo el que logra hacer el programa y el que afina el ojo para tomar las historias».


