Renato Garín lanza su novela Pasajera en trance
El feminismo radical ha ido castrando lo masculino, plantea el también polémico panelista de Sin filtros.
Una relación sentimental explosiva es el punto de partida de «Pasajera en trance», última novela escrita por el exdiputado Renato Garín, quien incursiona en la narrativa de ficción luego de «Los reemplazantes» -en que desmenuzaba el camino político recorrido por compañeros generacionales-, mientras sella su regreso como panelista al programa «Sin filtros».
La trama
Esta vez se enfoca en Juliana, una exitosa actriz, conectada con lo más rancio de la clase alta nacional, oriunda de Zapallar; y en Ignacio, un joven abogado que trabaja en el estudio jurídico liderado por el padre de la muchacha.
A lo largo del texto, este vínculo -que tiene como banda sonora las canciones de Charly García- experimenta mutaciones y acomodos que dejan al descubierto conflictos que precipitan un epílogo anunciado y contundente. Vale recordar que «Pasajera en trance» es el nombre de una conocida canción del trasandino Charly García.
«Charly es el músico más brillante de la historia, de eso no tengo dudas. En esta novela, en particular, me tocó estudiar el vínculo de Charly García con el pensamiento anarquista», dice Garín, hablando desde su rol de escritor.
«Charly tiene una primera etapa hippie, que es Sui Generis y La Máquina de Hacer Pájaros. Luego, viene la etapa rock band, con Seru Giran, donde surgen montones de discípulos como Pedro Aznar, León Gieco y Fito Páez. Desde los 90 en adelante viene la etapa Say no More, donde García abraza claramente la doctrina anarquista como una forma de vida», agrega respecto de su vínculo musical con el ídolo argentino.
¿Es habitual de Zapallar? Alude a «esa pendiente empinada de arribismo, cinismo y competencia».
«Conozco Zapallar solo como turista y oyente de historias. Se suele hablar mucho de Las tres Comunas, no obstante, la comarca de la élite no está en Lo Barnechea, Las Condes ni Vitacura, sino en Catapilco, Pichicuy, Cachagua y Zapallar. Allí, en 50 kilómetros cuadrados está toda toda la elite chilena con al menos una casona, un campo, un fundo».
El personaje de Juliana es definido como «una heredera no elegida». ¿Ha conocido a varias personas en esa condición?
«La protagonista es una actriz chilena famosa, de esas que ocupan a los programas de farándula. Me interesa la frivolidad de nuestra sociedad, del rol de esas mujeres que son rostros de marcas y animadoras de programas de viajes. La novela se pregunta qué ocurre en la mente de una mujer así cuando el anarquismo aparece en su vida.
¿Todos llevamos un Carboni dentro?
«Los Carboni, es decir, docentes insurreccionales que alimentan el enojo de sus estudiantes, están en todos los campus universitarios. Elegí a un profesor de la facultad de Derecho, aunque podría ser de la USACh, de la UTEM, de la UCSH o del campus San Joaquín de la PUC».
¿Ha pasado el proceso de «habitar la ropa»?
«Totalmente. Lo viví como estudiante de Leyes: tuve que aprender a usar el traje, la corbata, la camisa. Luego en el extranjero, el asunto del dress code y similares. A los abogados nos ocurre algo terrible, vivimos vestidos de cadáveres, pues suelen enterrarnos con el traje favorito, ese que llevas a tribunales, a las fiestas y a la TV».
¿La sedición capilar es una fase masculina oculta?
«Hay una obsesión de los hombres actuales con el cabello, la depilación y similares. Pienso que es un síntoma de la masculinidad débil que se ha instalado en nuestra sociedad. Por un lado, el feminismo radical ha ido castrando lo masculino y, por otro, el ecosistema demanda hombres que resuelvan. En esa contradicción, lo masculino está colapsando.
En la jerarquía enunciada de abogados socios, seniors y asociados, ¿dónde se ubica?
«Soy ajeno a los bufetes y estudios de abogados. Nunca logré acostumbrarme a sus rutinas, sus horarios y sus códigos. Son espacios enajenantes, arribistas, que se irán debilitando conforme avance la inteligencia artificial. Se van a acabar los bufetes de 250 abogados como los que conocemos hoy. Viene la época de los abogados artificiales, en la nube, basados en algoritmos y lectura automática de jurisprudencia».
La novela menciona el paso que experimentan los estudiantes de derecho desde la ingenuidad a revestirse de armaduras retóricas. ¿Cuándo ocurre eso?
«Tienen un momento clave que es el examen de grado, al salir de quinto año. De ahí en adelante viene una búsqueda desbocada de salarios, posiciones, siglas, logros, premios, posgrados y contactos con la elite que les proveerá de clientes.
¿Qué tal su regreso a «Sin filtros»?
«El ambiente del programa es mucho mejor y más ordenado. Además, he podido presentar los antecedentes de lo que, a todas luces, es una competencia desleal contra el producto televisivo. Me indigna que, para dar esta batalla, se esté utilizando el Estudio 5 de TVN y no podamos saber cuánto paga Porcel TV al canal de todos los chilenos».


